Las Islas Canarias han dado un nuevo paso en el debate sobre las vacaciones responsables, la convivencia local y el futuro del turismo al sumarse al movimiento nacional «Turismo Que Suma» y presentar en el archipiélago la campaña «Aquí Se Vive».
La iniciativa, anunciada el 20 de julio de 2026 por el Gobierno de Canarias junto con Exceltur, la Asociación de Municipios Turísticos de Canarias y representantes del sector turístico insular, no supone una nueva tasa turística, ni una restricción de viajes, ni una norma que modifique la forma en que los viajeros reservan sus vacaciones. Su importancia es más sutil, pero de gran relevancia para cualquiera que siga de cerca el turismo en las islas: el destino busca orientar la próxima etapa de su modelo turístico hacia el valor, el respeto, la transparencia y una relación más clara entre los visitantes y las comunidades que los acogen.
«Aquí Se Vive», cuyo mensaje principal se dirige a los turistas, transmite que los lugares que se disfrutan durante las vacaciones son también espacios de vida cotidiana para residentes, trabajadores, familias y comercios locales. La campaña apela a un comportamiento más consciente en aquellos destinos donde playas, paseos marítimos, cascos históricos, espacios naturales, carreteras, edificios de apartamentos y servicios turísticos son compartidos por vecinos y foráneos.
Para los veraneantes, la lectura inmediata es sencilla: las vacaciones siguen su curso habitual, pero el tono oficial en torno al turismo en Canarias se vuelve más directo. Se invita a los visitantes a disfrutar de las islas reconociendo que el archipiélago no es meramente un producto de ocio, sino un territorio habitado donde el agua, la energía, la vivienda, los espacios públicos, la calidad del empleo, los proveedores locales y el cuidado medioambiental forman parte de la experiencia vacacional.
Un nuevo relato turístico con un enfoque claro para el visitante
En los últimos años, Canarias ha intentado desviar la conversación turística del mero recuento de llegadas hacia una cuestión más amplia: ¿qué tipo de turismo deja un mayor valor en las islas? Este nuevo paso encaja en dicha línea. «Turismo Que Suma», impulsado por Exceltur, reúne a administraciones públicas, destinos, empresas y asociaciones turísticas que apuestan por un modelo más equilibrado, capaz de generar beneficios para los visitantes, los residentes y el conjunto de la economía local.
La adhesión de Canarias cobra especial relevancia porque el archipiélago es uno de los destinos vacacionales de todo el año más reconocibles de Europa. Tenerife, Gran Canaria, Lanzarote, Fuerteventura, La Palma, La Gomera y El Hierro dependen del turismo de formas diversas y afrontan también distintas presiones. Las grandes zonas de complejos turísticos gestionan un elevado flujo de visitantes, las islas menores trabajan para atraer un turismo de nicho con mayor valor añadido, y los municipios de toda la región se esfuerzan por proteger la calidad de vida sin perder la fortaleza de la economía turística.
El Gobierno regional presentó esta medida como parte de una estrategia más amplia para explicar el valor del turismo a la ciudadanía y animar al sector a demostrar dicho valor mediante prácticas concretas. Esto resulta fundamental, ya que la actitud de la población hacia el turismo influye cada vez más en la competitividad de un destino. Un lugar de vacaciones puede contar con excelentes playas, hoteles y conexiones aéreas, pero si los residentes se sienten excluidos de los beneficios o desbordados por la presión, la experiencia del visitante también se resiente.
Por ello, la campaña se dirige a ambas partes de la relación turística. A los residentes les recuerda que el turismo sostiene empleo, servicios, actividad económica y proveedores locales; a los visitantes les pide respeto hacia los lugares y las personas que hacen posible unas vacaciones en Canarias.
Qué significa «Aquí Se Vive» para los viajeros
«Aquí Se Vive» no es una medida punitiva. No introduce multas, límites de capacidad, permisos de reserva ni nuevas normas de alojamiento. Se trata, más bien, de una campaña de comunicación concebida para influir en el comportamiento y las expectativas de los viajeros, quienes podrán ver sus mensajes a través de soportes físicos y digitales, especialmente en zonas turísticas y canales vinculados al sector.
El mensaje resultará familiar a cualquiera que haya seguido campañas de turismo responsable en destinos maduros: respetar la vida local, apoyar la economía de proximidad, evitar tratar los espacios residenciales como parques temáticos, usar los recursos naturales con prudencia y recordar que las playas, miradores y centros urbanos más concurridos no son decorados vacíos. La diferencia en Canarias radica en la magnitud de la economía turística y en la demanda constante a lo largo de todo el año. No se trata de un problema estacional puntual, sino de una cuestión permanente de gestión de destinos.
Para los turistas alojados en hoteles, apartamentos, villas o alojamientos rurales, las implicaciones prácticas son modestas pero significativas: hacer un uso sensato del agua, respetar la señalización en espacios protegidos, evitar extraer piedras o conchas de playas y entornos naturales, guardar las horas de descanso en edificios residenciales, mantenerse en los senderos señalizados, elegir actividades reguladas y consumir en comercios locales siempre que sea posible. Nada de esto resta disfrute a las vacaciones; al contrario, a menudo las enriquece al guiar al viajero hacia una gastronomía más auténtica, experiencias guiadas, mercados, espacios culturales y excursiones arraigadas en el territorio.
Asimismo, la campaña dota a los hoteles, gestores de alquiler vacacional, empresas de excursiones y guías turísticos de un marco más claro para comunicarse con sus clientes. En lugar de presentar el comportamiento responsable como un listado de prohibiciones, las empresas del sector pueden integrarlo como parte de la experiencia canaria: una forma de disfrutar de las islas con mayor conciencia y dejando un mayor valor añadido.
Por qué Canarias sitúa la convivencia en el centro
Las Islas Canarias no pretenden dar la espalda al turismo; las cifras oficiales demuestran exactamente lo contrario. El turismo sigue siendo el principal motor de la economía regional, y el gobierno ha destacado que el sector ha generado una parte muy importante del crecimiento económico desde 2019. Asimismo, ha señalado un PIB turístico de 23.375 millones de euros en 2025, lo que equivale al 37,7 % de la economía regional, con 413.064 empleos vinculados al sector, representando el 42,3 % del empleo total en las islas.
Estas cifras explican por qué el debate no gira en torno a si el turismo es importante —es evidente que lo es—, sino a cómo mantener ese motor en marcha sin erosionar las cualidades que atraen a los visitantes en primer lugar: paisajes, playas, clima suave, seguridad, hospitalidad, cultura insular distintiva, gastronomía, rutas de senderismo, actividades náuticas, pueblos con encanto y un sentido de la vida cotidiana diferente al de los destinos de sol y playa tradicionales.
La convivencia se ha convertido en uno de los conceptos clave de la política turística española porque los destinos de mayor éxito son también aquellos donde la presión resulta más visible. En Canarias, dicha presión adopta formas diversas: en los municipios turísticos puede traducirse en movilidad, servicios públicos, gestión de residuos, consumo de agua o el equilibrio entre el alojamiento de visitantes y la vida residencial; en las áreas naturales, en el uso de los senderos, la fragilidad de los paisajes volcánicos, el acceso a la costa, el aparcamiento o la seguridad; y en ciudades como Las Palmas de Gran Canaria o Santa Cruz de Tenerife, en la relación entre los pasajeros de cruceros, las escapadas urbanas, el comercio local y la vida de barrio.
Por todo ello, «Aquí Se Vive» es mucho más que un eslogan: es la constatación de que las islas quieren que el visitante comprenda el destino como un espacio compartido. Una premisa que ganará peso a medida que los viajeros busquen vivencias más auténticas y los residentes exijan un retorno social más claro del turismo.
Una campaña integrada en una estrategia global
El anuncio de julio no surge de forma aislada. El Gobierno de Canarias lleva tiempo impulsando diversas acciones de comunicación y concienciación sobre sostenibilidad, turismo y percepción ciudadana del sector. Entre ellas figuran proyectos de vídeos breves sobre el destino que las islas aspiran a ser, contenidos en redes sociales para explicar el papel económico y social del turismo, campañas vinculadas al plan estratégico Islas Canarias Destino 2025-2027 y acciones informativas públicas en torno a la futura regulación del alquiler vacacional.
La consejería regional de turismo también ha recurrido a campañas más creativas para reposicionar el archipiélago en torno a la sostenibilidad, el cuidado medioambiental, el respeto comunitario y la premisa de que no cualquier comportamiento encaja en el destino. Se ha incorporado una nueva sección corporativa en la web oficial como espacio de información permanente, mientras que los congresos del sector han habilitado foros de debate estratégico con la sociedad y la industria.
En este contexto, la adhesión a «Turismo Que Suma» dota a Canarias de una plataforma nacional y de un abanico más amplio de referentes. El movimiento agrupa más de un centenar de casos de buenas prácticas en ámbitos como la protección del patrimonio natural, el apoyo a proveedores locales, la mejora del empleo, la eficiencia hídrica y energética, la reducción de residuos, la regeneración de destinos, la gestión de flujos turísticos, la modernización de la oferta y la lucha contra la ilegalidad.
Para el archipiélago, estas líneas conectan directamente con los debates más visibles de las islas. Se necesitan hoteles y apartamentos rentables, una buena conectividad aérea y marítima, una oferta sólida de restauración y ocio, y un clima de inversión favorable; pero también la confianza de la ciudadanía en que el turismo no se limita a extraer valor de las playas, los paisajes y las infraestructuras públicas. «Turismo Que Suma» proporciona al sector el lenguaje adecuado para explicarlo mejor, aunque la verdadera prueba de fuego será comprobar si visitantes y residentes aprecian mejoras prácticas tangibles.
Ashotel y el empresariado turístico refuerzan el mensaje
La implicación del tejido empresarial es fundamental, ya que la convivencia no puede sostenerse únicamente a base de eslóganes institucionales. Ashotel, la patronal hotelera y extrahotelera que representa a Tenerife, La Palma, La Gomera y El Hierro, también se ha sumado a «Turismo Que Suma» y respalda «Aquí Se Vive» en Canarias, lo que facilita la penetración de la campaña en los establecimientos de alojamiento y en el conjunto de la economía turística.
Esto resulta crucial por motivos prácticos. Los hoteles, operadores de apartamentos y gestores de alquiler vacacional suelen ser el primer punto de contacto con el viajero a su llegada, por lo que pueden transmitir las expectativas locales en materia de uso del agua, gestión de residuos, convivencia en balcones y zonas comunes, control del ruido, respeto a los espacios protegidos, aparcamiento, seguridad en playas y relación respetuosa con los residentes. Del mismo modo, las empresas de excursiones pueden reforzar estos principios al guiar a los visitantes por volcanes, bosques, enclaves costeros, pueblos, puertos deportivos o miradores, mientras que la restauración y el comercio local se benefician cuando el turista entiende que consumir en el destino es una de las vías más eficaces para valorizar el turismo.
La campaña ofrece asimismo a las empresas una herramienta para responder a una de las cuestiones más delicadas del turismo canario actual: cómo acoger a millones de visitantes dando respuesta a la preocupación social por la presión sobre la vivienda, los recursos y el espacio público. La solución no se reduce a una campaña de cartelería, pero la comunicación forma parte de la respuesta, máxime cuando se combina con inversión, regulación, mejores datos y ejemplos claros de impacto local positivo.
Qué cambia y qué permanece inalterado
| Ámbito | Qué deben saber los visitantes |
|---|---|
| Reservas de vacaciones | La campaña no modifica las reservas de vuelos, hoteles, apartamentos o paquetes vacacionales. |
| Normas para visitantes | No se ha anunciado ninguna nueva norma de entrada, tasa turística, sistema de permisos ni límite general de visitantes en el marco de esta iniciativa. |
| Mensaje del destino | Se solicita a los viajeros que traten las islas como comunidades habitadas, y no exclusivamente como espacios de ocio. |
| Empresas turísticas | Se espera que hoteles, gestores de alojamiento y empresas de actividades contribuyan a difundir las pautas de comportamiento responsable y el valor local. |
| Impacto a largo plazo | La medida respalda una transición hacia un turismo de mayor valor añadido, más responsable y mejor comunicado en las Islas Canarias. |
Para los viajeros, la conclusión principal es que se trata de un cambio de tono sutil pero significativo. Canarias no disuade a nadie de visitarla, sino que invita a hacerlo con mayor conciencia. Una distinción esencial para un destino cuya economía, empleo e identidad internacional están profundamente entrelazados con el turismo.
La campaña ayudará también a los visitantes a interpretar mensajes con los que ya se tropiezan en las islas. Las indicaciones para no salir de los senderos señalizados, evitar llevarse piedras volcánicas, hacer un uso moderado del agua, respetar el descanso en edificios residenciales o atender a las banderas de seguridad en las playas no son molestias arbitrarias, sino parte de un esfuerzo colectivo por preservar la experiencia que los propios turistas buscan disfrutar.
Por qué es crucial para las vacaciones en Canarias
Hoy en día, muchos viajeros eligen las Islas Canarias por motivos que van más allá del sol. Aunque las playas y el clima templado siguen siendo fundamentales, la oferta atrae cada vez a más practicantes de senderismo, ciclismo, turismo gastronómico, surf, deportes de viento, buceo, observación de estrellas, bienestar, teletrabajo, escapadas urbanas, festivales, gastronomía local y viajes multiinsulares. Todas estas modalidades dependen estrechamente de la identidad local y de la calidad ambiental.
Una ruta de senderismo en La Gomera requiere caminos bien conservados, paisajes protegidos y un uso respetuoso de los espacios rurales. Una experiencia astronómica en La Palma o El Hierro descansa sobre cielos limpios y un impacto mínimo por parte de los visitantes. Una estancia gastronómica en Lanzarote o Gran Canaria gana valor cuando los viajeros descubren los mercados, productores y restaurantes locales en lugar de permanecer recluidos en la burbuja de un complejo turístico cerrado. Una escapada de playa en Fuerteventura o Tenerife funciona mejor cuando los litorales se mantienen limpios, seguros y se comparten sin tensiones.
Por todo ello, el turismo responsable no es solo una cuestión de principios morales, sino un indicador de calidad de producto. Si los enclaves naturales se degradan, si los residentes se muestran hostiles ante la presión turística, si la oferta ilegal menoscaba la confianza o si los espacios públicos se perciben sobresaturados, la experiencia vacacional empeora. Por el contrario, cuando los visitantes comprenden las expectativas locales y las empresas les ayudan a tomar mejores decisiones, el destino protege tanto su atractivo como su licencia social.
Una conversación turística más madura
El lanzamiento de «Aquí Se Vive» coincide con un momento en que numerosos destinos españoles y europeos replantean su discurso sobre el turismo. El viejo lenguaje del éxito se centraba casi en exclusiva en las llegadas, las pernoctaciones y la ocupación. Indicadores que siguen siendo esenciales para aerolíneas, hoteles, restaurantes, empresas de traslados y arcas públicas, pero que ya no explican toda la realidad.
La dirección actual de Canarias apunta hacia un diálogo más maduro: cuánto valor genera el turismo, a dónde se destina, de qué manera mejora la vida de los residentes y qué papel deben desempeñar visitantes, empresas y administraciones en la preservación del destino. «Turismo Que Suma» dota a esta conversación de un marco público, mientras que «Aquí Se Vive» lo traduce en un mensaje directo y comprensible para el viajero, ya sea en una calle turística, en una pantalla, en el vestíbulo de un hotel o durante un trayecto.
La fórmula funciona por su concisión. No acusa al viajero, pero le recuerda que los lugares que fotografía, alquila, visita, recorre y celebra son el hogar de otras personas. En un archipiélago donde el turismo es fuente tanto de prosperidad como de presión, este recordatorio se consolidará como parte del vocabulario cotidiano de las vacaciones.
Qué pueden hacer los visitantes desde este momento
Los viajeros no necesitan modificar sus planes de viaje a raíz de esta campaña. Los vuelos, ferris, hoteles, complejos, playas, excursiones y atracciones operan con absoluta normalidad. La respuesta más útil consiste en viajar con un plus de atención.
Elegir alojamientos y actividades reguladas, respetar la señalización en espacios protegidos, mantenerse en los senderos, evitar la extracción de elementos naturales de playas o paisajes volcánicos, hacer un uso responsable de la luz y el agua en el alojamiento, respetar las horas de descanso y los espacios residenciales compartidos, apoyar al comercio, la restauración, los guías y los productores locales, planificar los desplazamientos para un uso más racional de las carreteras y los aparcamientos, y tratar las fiestas, pueblos y barrios como entornos vivos y no como meros decorados.
Son decisiones sencillas que, multiplicadas por los millones de visitantes anuales, marcan la diferencia en el destino y enriquecen la experiencia vacacional. Quien comprende la vida local suele descubrir una gastronomía superior, mejores conversaciones, rutas más auténticas y una conexión más profunda con el territorio.
En conclusión
La decisión de las Islas Canarias de unirse a «Turismo Que Suma» y lanzar «Aquí Se Vive» constituye una clara declaración de intenciones sobre el rumbo del destino. No se trata de una restricción a los turistas ni de una advertencia contra las vacaciones, sino de un esfuerzo público para reforzar la convivencia, hacer más visibles los beneficios del sector e instar a los visitantes a reconocer que el archipiélago es tanto un hogar como un destino de descanso.
Para los lectores de FlyToCanarias, la noticia merece atención porque entronca con los grandes temas que definen el futuro de las vacaciones en las islas: el comportamiento responsable de los visitantes, la contribución del turismo a la vida local, la gestión sostenible del destino, la comunicación empresarial y hotelera, y la creciente exigencia de que los destinos de éxito sean excelentes tanto para vivir como para visitar.
El mensaje para los viajeros es tranquilizador y a la vez claro: las Islas Canarias siguen abiertas, conectadas y preparadas para las vacaciones, pidiendo únicamente a quienes las visitan que lo hagan con el respeto necesario para que sigan siendo un lugar excepcional.