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Las Islas Canarias lanzan la campaña Turisla para impulsar los viajes de los residentes en verano

Turismo de Canarias ha lanzado la campaña Orgullosamente Turisla para animar a los residentes a redescubrir las islas este verano, subrayando el papel del turismo local en la movilidad interinsular, las zonas rurales, las playas, la cultura y el gasto turístico.
2026-06-07

Turismo de Canarias ha puesto en marcha una nueva campaña de verano con el objetivo de animar a los residentes del archipiélago a viajar dentro de las islas, situando al visitante local en el centro de la temporada vacacional de 2026 y destacando el valor económico del turismo interinsular.

La campaña, bautizada como Orgullosamente Turisla, busca motivar a los canarios a redescubrir las playas, los paisajes, la gastronomía, la cultura y los rincones menos conocidos de las islas durante el periodo estival. Esta iniciativa da continuidad al concepto Turisla introducido el año pasado, pero poniendo un mayor énfasis en el orgullo de pertenencia, el disfrute responsable del archipiélago y el papel de los residentes como embajadores naturales del destino.

Para los viajeros, las empresas turísticas y cualquier persona que siga de cerca el mercado vacacional canario, esta historia cobra relevancia porque demuestra cómo el archipiélago intenta potenciar la demanda desde dentro, más allá de los visitantes internacionales y peninsulares. El turismo interno no es un asunto secundario para las islas. Según los datos publicados junto con la campaña, los desplazamientos de residentes generan alrededor de 1.850 millones de euros anuales en facturación turística, mientras que solo el periodo estival dejó 137 millones de euros el año pasado.

La campaña llega en un momento en que las Islas Canarias equilibran varios frentes simultáneamente: una fuerte demanda turística general, un mayor escrutinio sobre cómo se distribuye el gasto de los visitantes, la necesidad de apoyar a los negocios fuera de las zonas turísticas más masificadas y un debate público más amplio sobre cómo lograr que el turismo funcione mejor para los residentes. Al centrarse en los canarios que viajan por sus propias islas, el gobierno presenta las vacaciones locales como una vía para repartir los beneficios de manera más equitativa por todo el archipiélago.

De qué trata la nueva campaña Turisla

Orgullosamente Turisla es una campaña de promoción estival impulsada por la empresa pública Turismo de Islas Canarias. Su idea central es sencilla: los residentes conocen las islas de un modo que ningún visitante externo puede alcanzar, y ese conocimiento puede convertirse en una pieza clave del modelo turístico insular.

En lugar de presentar las Islas Canarias únicamente como un destino de sol y playa para turistas extranjeros, la campaña se centra en las formas cotidianas que tienen los canarios de disfrutar del archipiélago. Muestra a los residentes regresando a playas familiares, descubriendo nuevos paisajes, saboreando la gastronomía local, compartiendo tiempo en familia y explorando lugares lo suficientemente cercanos como para resultar familiares, pero lo bastante diferentes como para justificar una escapada.

La campaña se está difundiendo en televisión, radio, prensa, soportes de exterior, canales digitales y redes sociales. Asimismo, cuenta con una sección específica en el portal oficial del destino con propuestas y contenidos vinculados a experiencias en todas las islas. El mensaje no es meramente promocional, sino que también apela a la identidad del destino: anima a los residentes a disfrutar de las islas mientras cuidan el litoral, la naturaleza, los municipios y los espacios culturales que las hacen tan atractivas en primer lugar.

Este punto resulta fundamental porque las Islas Canarias no conforman un único destino en términos prácticos de viaje. Una escapada de un residente de Tenerife a La Palma, de Gran Canaria a Lanzarote, de Fuerteventura a La Gomera, o desde cualquier isla a El Hierro, constituye un auténtico movimiento turístico. Moviliza rutas de ferry, vuelos interinsulares, alojamientos, restaurantes, alquiler de coches, actividades guiadas, pequeños comercios y espacios culturales. Además, permite llegar a enclaves menos dependientes de los grandes flujos de turooperadores.

Por qué el turismo interno es crucial para las Islas Canarias

Las cifras asociadas a la campaña subrayan por qué los viajes de los residentes se han convertido en un elemento estratégico dentro del debate turístico canario. En 2025, los residentes realizaron casi 737.000 viajes turísticos durante la temporada de verano. De ellos, el 38% tuvieron lugar dentro del propio archipiélago. Los residentes también generaron 7,4 millones pernoctaciones, concentrándose el mayor porcentaje (un 35%) en las propias islas.

El viajero residente en verano también destaca por un patrón de gasto que suele distribuirse de forma distinta a la del turismo internacional de paquetes vacacionales. Las cifras oficiales de la campaña sitúan el gasto medio en unos 500 euros por viaje y la estancia media en 9,3 días. Únicamente el 2% de los desplazamientos de residentes dentro de las islas incluyó un paquete turístico, lo que significa que una mayor parte del gasto repercute directamente en alojamientos locales, restaurantes, supermercados, empresas de transporte, proveedores de actividades y negocios familiares.

Indicador de turismo de residentesCifra destacada en la campaña
Facturación anual generada por el turismo internoAlrededor de 1.850 millones de euros
Facturación estival del año pasado137 millones de euros
Viajes turísticos de residentes en el verano de 2025Casi 737.000
Porcentaje de viajes estivales de residentes realizados en Canarias38%
Pernoctaciones de residentes en el verano de 20257,4 millones
Porcentaje de pernoctaciones de residentes en las islas35%
Gasto medio por viaje de residenteAproximadamente 500 euros
Duración media de la estancia9,3 días
Viajes de residentes con paquete turístico en las islas2%

Para las empresas del sector, estas cifras son determinantes porque los visitantes locales contribuyen a suavizar la demanda de una manera diferente a los mercados internacionales. Las Islas Canarias cuentan ya con una sólida trayectoria como destino de sol de invierno, con una fuerte afluencia procedente del norte de Europa durante los meses más frescos. El verano, por el contrario, responde a otro patrón que combina la demanda peninsular, las vacaciones familiares, el turismo de eventos y la movilidad de los residentes. Un segmento de turismo local más consolidado ayuda a los alojamientos y empresas de actividades a captar clientes que conocen las islas, viajan con frecuencia y son más propensos a explorar más allá de los productos turísticos más convencionales.

Para las islas menores, esto adquiere una relevancia especial. La Gomera, El Hierro y La Palma presentan dinámicas turísticas diferentes a las de Tenerife, Gran Canaria, Lanzarote y Fuerteventura. Su oferta suele competir en torno a la naturaleza, el senderismo, la gastronomía local, las estancias tranquilas y la autenticidad, en lugar de la masificación de los grandes complejos de playa. Un residente que elige pasar sus vacaciones de verano en alguna de estas islas apoya a las casas rurales, pequeños hoteles, conexiones de ferry, guías, restaurantes y productores locales en zonas donde incluso flujos turísticos moderados generan un impacto local muy visible.

Las actividades que impulsan la campaña

Los datos de la campaña también ofrecen una radiografía útil sobre lo que realmente hacen los residentes cuando viajan por las Islas Canarias. La playa sigue siendo la actividad principal, presente en el 69% de las estancias de los residentes. No es de extrañar en un archipiélago donde el litoral, los charcos naturales, las playas para hacer surf, las calas familiares y los paseos marítimos continúan siendo los atractivos turísticos más reconocibles.

No obstante, el abanico de actividades va mucho más allá de la costa. Las visitas a familiares y amigos representaron el 42%, las visitas culturales el 25%, las compras el 24% y el senderismo el 22%. Aquí es precisamente donde el turismo de residentes adquiere interés para la economía general del destino. Un visitante local suele combinar un día de playa con una comida en un pueblo, la visita a un museo o mercado, una ruta corta de senderismo, un trayecto en barco, una visita familiar o una estancia en una localidad pequeña que quizás no figuraría como primera opción para un turista extranjero que visita las islas por primera vez.

Esta combinación ayuda a explicar por qué la campaña habla de redescubrimiento y no de mero ocio vacacional. A los residentes no se les pide que consuman las islas como foráneos, sino que se les anima a reconectar con lugares que quizás ya conozcan, a visitar rincones que habían pospuesto y a tratar a una isla vecina como un destino real y no como un telón de fondo de su vida cotidiana.

Para los lectores de FlyToCanarias que planean sus vacaciones desde fuera del archipiélago, esta perspectiva de viaje local también resulta muy útil. Los lugares que eligen los residentes suelen revelar rincones con un auténtico atractivo durante todo el año: senderos frecuentados por locales, playas queridas más allá de las postales, zonas gastronómicas con clientela de proximidad e islas donde el ritmo del viaje depende menos de los circuitos internacionales de paquetes turísticos.

Un tipo diferente de demanda estival

El turismo en las Islas Canarias suele analizarse a través de las llegadas internacionales, la ocupación hotelera, la capacidad aérea y el gasto de los visitantes extranjeros. Estos indicadores son esenciales, pero no cuentan toda la historia sobre cómo funciona el archipiélago como destino de vacaciones.

El turismo de residentes es diferente porque se sustenta en la familiaridad, los márgenes de decisión cortos y la repetición de la experiencia. Un residente en Gran Canaria puede decidir pasar varios días en Fuerteventura sin concebir el viaje como unas vacaciones únicas en la vida. Una familia tinerfeña puede elegir La Gomera para una escapada tranquila en la naturaleza. Alguien residente en Lanzarote puede viajar a Gran Canaria para ir de compras, asistir a eventos o disfrutar de una combinación de ciudad y playa. Un vecino de La Palma puede cruzar a Tenerife por motivos familiares y añadir unos días de ocio en torno a ese desplazamiento.

Estos patrones son muy valiosos porque generan un movimiento turístico menos dependiente de un único mercado extranjero. Asimismo, refuerzan la idea de las Islas Canarias como un archipiélago de destinos conectados y no como siete productos independientes que compiten por el mismo visitante. Los vuelos interinsulares y los ferris pasan a formar parte de la economía vacacional, y no actúan meramente como infraestructuras de transporte para los residentes.

Por todo ello, la campaña de verano se alinea con una cuestión de calado para las islas: cómo lograr que los beneficios del turismo lleguen a más lugares sin limitarse a buscar un mayor volumen de visitantes. Animar a los residentes a viajar por el archipiélago es una respuesta eficaz, ya que aprovecha los vínculos culturales existentes, las rutas de transporte y el conocimiento local. De este modo, se apoya la economía turística a la vez que se refuerza la percepción de que las islas son espacios compartidos, y no solo destinos comercializados para mercados externos.

Por qué la campaña incorpora un enfoque de sostenibilidad

A menudo se abusa de la palabra sostenibilidad en el sector turístico, pero en este caso la lógica de la campaña es eminentemente práctica. Los visitantes residentes suelen comprender las normas de convivencia local de un modo mucho más natural que los turistas primerizos. Tienen más probabilidades de saber por qué los espacios naturales protegidos son importantes, por qué la gestión del agua y de los residuos es un asunto delicado, por qué las carreteras rurales requieren cuidado y por qué algunas playas o charcos naturales pueden saturarse cuando llega demasiada gente a la vez.

Esto no convierte automáticamente cada viaje de un residente en un acto sostenible, pero sí dota al destino de un punto de partida diferente. El tono de la campaña, construido en torno al orgullo, el cuidado y la pertenencia, es una forma de vincular el turismo de ocio con la responsabilidad. Transmite a los residentes que disfrutar de las islas y cuidarlas forman parte de una misma identidad.

Esto cobra especial relevancia en un año en el que las Islas Canarias continúan debatiendo sobre la presión turística, la vivienda, las infraestructuras, la protección de la naturaleza y el reparto de los beneficios económicos. Una campaña dirigida a los residentes debe manejarse con cautela para no transmitir la sensación de que se fomenta el turismo sin tener en cuenta las preocupaciones locales. Orgullosamente Turisla trata de abordar esta cuestión presentando al viajero residente como alguien que conoce el territorio, lo valora y puede contribuir a que los beneficios del turismo sigan circulando por las comunidades locales.

Para los visitantes procedentes de fuera, esto sirve como recordatorio de que las Islas Canarias son lugares habitados con su propia cultura de viaje. Las mismas playas, senderos, pueblos históricos y restaurantes que atraen a los turistas internacionales son también utilizados y valorados por las familias locales. Una buena planificación de viaje debe respetar ese uso compartido, especialmente durante los periodos punta de vacaciones, cuando las carreteras, las salidas de los ferris, los aparcamientos y las zonas de baño más concurridas registran una mayor afluencia.

Qué implica para hoteles, alquileres vacacionales y alojamientos rurales

Es previsible que los alojamientos interpreten la campaña desde la perspectiva de la demanda estival. Los huéspedes residentes no siempre reservan los mismos productos que los visitantes de fuera; a menudo optan por escapadas más cortas, estancias con régimen de solo alojamiento, casas rurales, apartamentos, pequeños hoteles, establecimientos familiares, estancias urbanas o ofertas de última hora. Asimismo, sus desplazamientos pueden responder a una combinación de ocio, motivos familiares y cuestiones prácticas.

Esto hace que el turismo de residentes resulte útil para una amplia variedad de tipologías de alojamiento. En las zonas turísticas maduras, ayuda a sumar demanda nacional durante las semanas de verano. En las áreas rurales, puede dar soporte a casas y pequeños negocios de hospedaje que dependen de los clientes recurrentes y del boca a boca. En ciudades como Las Palmas de Gran Canaria y Santa Cruz de Tenerife, permite conectar las estancias de ocio con las compras, la programación cultural, la restauración y las visitas a familiares. En las islas más pequeñas, contribuye a mantener activo el flujo de ingresos turísticos fuera de los periodos de mayor demanda internacional.

La baja cifra de paquetes turísticos destaca de manera especial. Si solo una pequeña parte de los viajes insulares de los residentes se contrata en forma de paquetes, cabe suponer que muchas reservas se realizan de manera directa o a través de canales flexibles. Esto puede resultar ventajoso para los operadores más pequeños, aunque también exige que sean visibles, que ofrezcan procesos de reserva sencillos y que detallen con claridad su oferta. Un viajero residente puede conocer la isla, pero aun así necesita información práctica: aparcamiento, horarios de los ferris, acceso a piscinas, menaje de cocina, opciones para familias con niños, política de mascotas, rutas de senderismo, disponibilidad en restaurantes y transporte local.

Para los hoteles y los alquileres vacacionales, la campaña también representa un recordatorio de que el mercado local no es simplemente un recurso al que recurrir cuando se ablanda la demanda internacional. Es un mercado con sus propios criterios de exigencia. Los residentes pueden ser clientes muy críticos precisamente porque conocen bien las islas: comparan la relación calidad-precio al detalle, reconocen la auténtica gastronomía local, huyen de las experiencias genéricas y premian a aquellos establecimientos que muestran un arraigo genuino en el destino.

Los viajes interinsulares podrían beneficiarse de un mayor impulso local

Las vacaciones de los residentes por todo el archipiélago canario dependen en gran medida de la conectividad interinsular. Los ferris, los vuelos regionales y el acceso a los puertos ocupan un lugar central en esta experiencia. Aunque la campaña no anuncia nuevas rutas ni medidas de transporte específicas, sí puede dinamizar la demanda de los servicios que ya conectan las islas.

Este aspecto resulta crucial para la planificación de los viajes. Una escapada estival entre islas suele comenzar por la disponibilidad de transporte. Las familias que viajan con coche suelen decantarse por las rutas en barco, especialmente cuando transportan equipamiento de playa, material deportivo o enseres para estancias prolongadas. Por su parte, los viajeros que buscan escapadas más breves pueden recurrir a los vuelos interinsulares para recortar tiempos de desplazamiento, mientras que aquellos que se reúnen con familiares o combinan varias islas suelen utilizar ambas opciones.

Para los vacacionistas de fuera, se aplica la misma lógica. Cuanto más normalice el mercado local la práctica de viajar entre islas, más fácil resultará comprender las Islas Canarias como un destino multiinsular. Los turistas que ya hayan visitado Tenerife o Gran Canaria pueden sentirse más animados a añadir La Gomera, La Palma, El Hierro, Lanzarote o Fuerteventura en un viaje posterior. La cultura de viaje de los residentes contribuye de forma silenciosa a consolidar la idea de que saltar entre islas forma parte de la experiencia canaria.

La campaña también transmite un mensaje de equilibrio territorial. Cuando los residentes viajan por el archipiélago, el gasto se desplaza desde las islas mayores hacia las menores, desde los municipios turísticos hasta los pueblos rurales, y desde los grandes operadores hacia restaurantes, comercios y empresas de actividades de menor tamaño. Este es uno de los motivos por los cuales el gobierno concibe el turismo interno como un medio para repartir los beneficios del sector de forma más equilibrada.

Cómo encaja esta iniciativa en el debate turístico general de Canarias

Las Islas Canarias siguen siendo una de las regiones turísticas más importantes de Europa, pero la conversación pública en torno al sector se ha vuelto más exigente. Las islas ya no se plantean únicamente cuántos visitantes son capaces de atraer, sino qué tipo de turismo aporta valor, cómo se comparten los beneficios, cómo responden las infraestructuras y cómo experimentan los residentes la industria que vertebra gran parte de la economía.

Orgullosamente Turisla se inserta de lleno en este debate. No se trata de una norma, una tasa, el anuncio de una ruta aérea o una inversión hotelera; su relevancia es más sutil pero no menos importante: demuestra que las autoridades turísticas buscan tejer un vínculo emocional y económico más sólido entre los residentes y la marca de destino.

Si la campaña prospera, podría ayudar a consolidar un discurso turístico más equilibrado. Los residentes no son meros anfitriones afectados por el turismo, sino también viajeros, clientes, embajadores y jueces de la calidad. Sus decisiones de consumo pueden respaldar a los negocios locales y determinar qué enclaves se mantienen vivos más allá de los picos de la demanda internacional.

Esto no elimina los retos a los que se enfrenta el sector. La presión sobre la vivienda, la protección ambiental, el suministro de agua, la congestión en el transporte y el coste de la vida siguen constituyendo problemas graves en muchas comunidades insulares. Una campaña enfocada en los viajes de los residentes no puede resolver estas cuestiones por sí sola, pero sí puede contribuir a un modelo más saludable si fomenta un turismo de menor impacto, mejor distribuido y con raíces locales, en lugar de incrementar la presión sobre los mismos lugares ya saturados.

Claves prácticas para los viajeros

Para los residentes en las Islas Canarias, la campaña supone una invitación a considerar las vacaciones de verano dentro del propio archipiélago antes de buscar alternativas más lejanas. Pone en valor la diversidad insular: paisajes volcánicos, playas, bosques, cascos históricos, gastronomía local, rutas de senderismo y vínculos familiares, al tiempo que ofrece a los viajeros locales un aliciente para explorar más allá de la isla que mejor conocen.

Para los visitantes internacionales, el mensaje resulta más indirecto pero igualmente útil. Quienes planeen unas vacaciones en Canarias para el verano de 2026 deben tener presente que compartirán las playas más populares, los ferris, las carreteras, los restaurantes y los espacios naturales tanto con viajeros locales como con otros turistas. Reservar el transporte y el alojamiento con antelación puede ser una decisión sensata para las semanas de mayor afluencia, especialmente en las islas más pequeñas o coincidiendo con festividades locales.

Asimismo, la campaña actúa como un recordatorio oportuno para mirar más allá de los circuitos turísticos más evidentes. La demanda de turismo local suele orientarse hacia experiencias que aportan una perspectiva más auténtica de las islas: un almuerzo en un pueblo tras una ruta de caminata, una visita cultural a un casco antiguo, una playa más tranquila alejada del principal foco turístico o unos días en una isla de ritmo más sosegado.

Para las empresas del sector turístico, la oportunidad radica en dirigirse a los residentes con el mismo rigor que habitualmente se reserva a los mercados extranjeros. Una información de reservas clara, precios transparentes, experiencias vinculadas a cada isla, gastronomía de proximidad, estancias flexibles y mensajes de respeto hacia el destino contribuyen decisivamente a transformar la atención generada por la campaña en reservas reales.

Una campaña de verano con un mensaje de mayor alcance

A primera vista, Orgullosamente Turisla se presenta como una campaña promocional de carácter estacional. Sin embargo, el momento de su lanzamiento y sus cifras la convierten en algo más profundo. Llega en un momento en que las Islas Canarias continúan perfeccionando su modelo turístico tras años de elevada demanda y de un debate creciente sobre el impacto local del sector.

Al poner el foco en los viajes de los residentes, Turismo de Canarias dirige la atención hacia un segmento de mercado económicamente relevante, culturalmente significativo y estrechamente ligado al funcionamiento del archipiélago como destino conectado. Las estadísticas de la campaña evidencian que las vacaciones locales no son marginales: generan un volumen de negocio considerable, millones de pernoctaciones y un gasto significativo para las empresas de todo el territorio.

El mensaje más sólido es que las Islas Canarias no son únicamente un destino para quienes llegan en vuelos internacionales, sino también un universo vacacional para quienes residen en ellas. Cuando los residentes optan por redescubrir sus propias islas, los beneficios llegan a las empresas de transporte, hoteles, alquileres vacacionales, restaurantes, comercios, guías, espacios culturales y comunidades rurales.

De cara al verano de 2026, esto convierte al turismo interno en uno de los temas de viaje más discretos pero determinantes del archipiélago. No sustituirá a la demanda internacional, ni tampoco es ese su propósito; en su lugar, añade una nueva capa a la economía turística canaria: local, recurrente, conectada emocionalmente y capaz de repartir valor por las islas cuando se gestiona adecuadamente.

Por todo ello, la nueva campaña Turisla merece atención. Funciona como un recordatorio de que el futuro del turismo en las Islas Canarias no dependerá únicamente de las plazas de avión, los proyectos hoteleros y el volumen total de visitantes extranjeros, sino también de si las personas que mejor conocen las islas siguen viéndolas como lugares dignos de ser explorados, protegidos y compartidos con orgullo.