Las Islas Canarias han dado otro paso hacia la reconfiguración de la forma en que las personas se desplazan por el archipiélago, con el gobierno regional presentando un nuevo Pacto de Movilidad Sostenible respaldado por nueve organizaciones de los ámbitos social, empresarial y profesional. Aunque el anuncio se enmarca principalmente en la movilidad cotidiana de los residentes, también es relevante para el turismo porque el transporte es una de las partes más decisivas de cualquier vacación en las islas: la facilidad con la que los visitantes llegan a los centros turísticos desde los aeropuertos, se desplazan entre ciudades, acceden a playas y atracciones naturales, viajan con movilidad reducida o combinan autobuses, taxis, ferris, coches de alquiler y rutas a pie durante su estancia.
El pacto fue presentado el 23 de junio de 2026 por María Fernández, directora general de transportes y movilidad del Gobierno de las Islas Canarias. Está diseñado como una iniciativa abierta, lo que significa que más empresas, asociaciones, fundaciones y ciudadanos pueden unirse. Las primeras nueve entidades que lo apoyan son la Fundación Nos Movemos, la Fundación My People, ALSA, la Fundación Laboral de la Construcción, la Asociación de Transportistas de Canarias, CEF Puertos Las Palmas y Veteranos del Pilar, la Fundación Quantum, la Fundación Lucas Bosch y Charter 100 Canarias.
Para los viajeros, el punto importante no es que haya aparecido repentinamente una nueva norma turística. No es así. El pacto no crea restricciones inmediatas, no cambia los traslados al aeropuerto, no altera los servicios de ferry ni impone nuevas reglas a los vacacionistas. Su relevancia es estratégica: las Islas Canarias intentan construir un acuerdo más amplio en torno a una movilidad más limpia, accesible y mejor conectada, al mismo tiempo que avanzan en la futura Ley de Movilidad Sostenible de las Islas Canarias, que el gobierno afirma que se encuentra en su fase final antes de pasar al Consejo de Gobierno y luego al parlamento regional.
Por qué la movilidad se está convirtiendo en un problema turístico en las Islas Canarias
En las Islas Canarias, la movilidad nunca es solo un tema de transporte. La geografía del archipiélago la convierte en parte de la experiencia del visitante desde el momento en que se reserva una vacación. Tenerife, Gran Canaria, Lanzarote y Fuerteventura reciben la mayoría de las llegadas internacionales, mientras que La Palma, La Gomera, El Hierro y La Graciosa dependen en gran medida de combinaciones de conexiones aéreas, marítimas y terrestres. Las zonas turísticas suelen estar a cierta distancia de los aeropuertos. Los pueblos rurales, las rutas de senderismo, los paisajes volcánicos, las zonas vinícolas, los parques naturales y los pueblos culturales pueden ser difíciles de alcanzar sin coche. Los pasajeros de cruceros tienen ventanas cortas para explorar. Los trabajadores necesitan conexiones fiables con hoteles, restaurantes, puertos y zonas aeroportuarias. Los residentes necesitan sistemas de transporte que no colapsen bajo la presión estacional.
Es por eso que el pacto de movilidad tiene un significado turístico más amplio. Un destino puede tener hoteles, playas y restaurantes fuertes, pero si el desplazamiento es confuso, caro, inaccesible o lento, las vacaciones se sienten menos sencillas. Las familias notan cuando los autobuses son difíciles de entender. Los viajeros mayores notan cuando las paradas, los vehículos o las rutas peatonales no son accesibles. Los visitantes independientes notan cuando no pueden hacer una sencilla excursión de un día sin alquilar un coche. Los hoteles notan cuando los desplazamientos del personal se vuelven más difíciles. Los negocios locales notan cuando los visitantes se quedan dentro de un mismo complejo porque el resto de la isla parece difícil de alcanzar.
El Gobierno de las Islas Canarias está posicionando la movilidad como un derecho conectado con la oportunidad, no solo como un servicio. Ese lenguaje centrado primero en el residente es importante, pero también se alinea con un modelo turístico más maduro. Los mejores sistemas de transporte para visitantes suelen ser aquellos que también funcionan bien para la población local. Cuando una ruta de autobús, un sendero, un enlace portuario o un servicio de transporte rural se diseña solo como un complemento turístico, puede ser frágil. Cuando forma parte de una red de movilidad insular coherente, puede apoyar a residentes, trabajadores y visitantes al mismo tiempo.
Qué dice el pacto
El pacto se articula en torno a una decalogía de principios destinados a guiar un modelo de movilidad más accesible, inclusivo y sostenible. El gobierno ha destacado varias prioridades: consolidar la movilidad como un derecho, combatir la pobreza de transporte, fomentar la participación ciudadana, fortalecer los vínculos entre territorios, defender una futura red ferroviaria para las Islas Canarias, mejorar la colaboración entre administraciones y promover soluciones innovadoras y sostenibles que hagan el movimiento más eficiente e inclusivo.
Esas ideas pueden sonar generales, pero conectan directamente con cuestiones prácticas de viaje. La pobreza de transporte, por ejemplo, se discute a menudo en relación con los residentes que tienen dificultades para llegar al trabajo, la educación o los servicios de salud. En las zonas turísticas, también afecta a la fuerza laboral que mantiene en funcionamiento los hoteles, restaurantes, excursiones y servicios aeroportuarios. Si los trabajadores no pueden llegar a sus turnos de manera fiable, la calidad del servicio sufre. Si la movilidad en los centros turísticos depende demasiado de los vehículos privados, la congestión y la presión sobre el aparcamiento pueden hacer que los destinos sean menos atractivos. Si el transporte público es difícil de usar, los visitantes alquilan coches por defecto, incluso cuando preferirían una opción más sencilla o de menores emisiones.
El énfasis en la cohesión territorial es especialmente relevante en un archipiélago. La demanda turística no se distribuye uniformemente entre las islas, e incluso dentro de una isla puede concentrarse en unos pocos centros costeros. Una mejor movilidad puede ayudar a distribuir el gasto de los visitantes de forma más inteligente, apoyando a los pueblos del interior, la gastronomía local, los sitios patrimoniales, los miradores, los mercados y las experiencias basadas en la naturaleza. Esto no significa empujar un número ilimitado de visitantes hacia espacios frágiles. Significa dar a los planificadores más herramientas para gestionar el acceso, reducir los cuellos de botella y hacer que las alternativas sean realistas.
| Prioridad de movilidad | Por qué es importante para el turismo |
|---|---|
| Transporte accesible | Apoya a los visitantes mayores, familias, viajeros con discapacidad y residentes que se desplazan entre aeropuertos, puertos, centros turísticos y centros urbanos. |
| Transporte público e intermodalidad | Facilita la combinación de autobuses, ferris, rutas peatonales, taxis y otros servicios sin depender de un coche para cada trayecto. |
| Cohesión territorial | Puede ayudar a que los pueblos más pequeños, las zonas rurales y las islas menos visitadas se beneficien del gasto de los visitantes cuando el acceso se planifica cuidadosamente. |
| Innovación y datos | Puede mejorar los horarios, la información al pasajero, el transporte a demanda y la coordinación durante los periodos de máxima afluencia de visitantes. |
| Movilidad más limpia | Apoya los objetivos climáticos de las islas y protege los entornos naturales que son centrales en la oferta vacacional de las Islas Canarias. |
Sin cambios inmediatos para las vacaciones, pero una señal para la planificación futura
Los visitantes con viajes próximos a Tenerife, Gran Canaria, Lanzarote, Fuerteventura, La Palma, La Gomera, El Hierro o La Graciosa no necesitan cambiar sus planes debido al pacto. No es una advertencia de viaje. No es una huelga de transporte. No es un nuevo cargo para los turistas. Es un marco político y social destinado a generar apoyo para un cambio a largo plazo en la forma en que se discute y organiza la movilidad.
Aun así, vale la pena seguirlo porque las Islas Canarias entran en un periodo en el que es probable que las decisiones de transporte se vuelvan más visibles. Se espera que la futura Ley de Movilidad Sostenible proporcione un marco legal para un desplazamiento más limpio, saludable y eficiente en las ocho islas. La información oficial sobre la ley de movilidad publicada por el gobierno hace hincapié en el transporte público, la movilidad activa, la intermodalidad, la accesibilidad, la reducción de emisiones, los datos abiertos y la integración del transporte terrestre, marítimo y aéreo. Estos no son temas abstractos para un destino que recibe fuertes flujos de visitantes y depende de un acceso fiable.
En términos prácticos, la futura política de movilidad podría influir en la calidad de las conexiones aeropuerto-hotel, la información disponible para los pasajeros, la relación entre las redes de autobuses y los servicios de ferry, el papel de los taxis y los autocares, los planes de acceso rural, las zonas peatonales, la infraestructura ciclista, los conceptos de aparcamiento disuasorio, las flotas públicas de bajas emisiones y la forma en que los visitantes llegan a los paisajes protegidos. El pacto no decide esas medidas por sí solo, pero muestra la dirección a seguir: la movilidad se está tratando como una cuestión económica, social y ambiental compartida.
Por qué el momento es importante
El anuncio llega en un momento en que las Islas Canarias están bajo presión para mantener la calidad del turismo mientras abordan las preocupaciones de los residentes sobre la vivienda, los servicios públicos, la congestión, los límites ambientales y la distribución de los beneficios del turismo. El transporte se encuentra en el centro de ese debate. Una movilidad deficiente puede intensificar la sensación de que el turismo abruma la vida cotidiana. Una mejor movilidad puede reducir la presión, crear alternativas y ayudar a los visitantes a explorar de maneras que se sientan menos concentradas.
Para muchos vacacionistas, la experiencia de transporte actual varía ampliamente según la isla y el itinerario. Un visitante que se aloja en un centro turístico importante con traslados reservados previamente puede que apenas note las deficiencias. Un viajero que intenta explorar de forma independiente sin coche puede notarlas inmediatamente. Algunas rutas son sencillas, especialmente entre los aeropuertos y las principales ciudades o centros turísticos. Otros viajes requieren una planificación cuidadosa, horarios limitados o trayectos costosos en taxi. En las islas más pequeñas, el problema no es simplemente la frecuencia; es cómo el transporte se conecta con las llegadas de los ferris, los horarios de los vuelos, los senderos, los centros de visitantes y los servicios locales.
La estrategia turística de las islas habla cada vez más de valor, sostenibilidad y bienestar del residente, en lugar de un simple crecimiento del volumen. La movilidad es uno de los lugares donde esos objetivos se vuelven reales. Un visitante de mayor valor no es solo alguien que gasta más en alojamiento. También puede ser un viajero que se queda más tiempo, utiliza negocios locales, visita espacios culturales y naturales de forma responsable, distribuye el gasto más allá de las zonas turísticas más concurridas y entiende las islas como lugares vivos en lugar de productos vacacionales aislados. Ese tipo de viaje depende de una buena información y de opciones de desplazamiento utilizables.
Las conexiones de aeropuertos, puertos y centros turísticos son parte de la misma cuestión
Las Islas Canarias son un destino basado en el acceso aéreo, pero las vacaciones no terminan en la puerta de llegadas. Un traslado fluido desde el aeropuerto puede marcar el tono de un viaje. Un trayecto posterior confuso o lento puede hacer lo contrario. Para islas como Tenerife y Gran Canaria, donde las principales zonas turísticas están separadas de la capital, el aeropuerto y las zonas del interior, la planificación del transporte define cómo los visitantes dividen su tiempo. Para Lanzarote y Fuerteventura, donde el alquiler de coches es popular y muchas atracciones están dispersas por la isla, un mejor transporte compartido o una información más clara para el visitante podrían afectar tanto a la congestión como a los patrones de gasto. Para La Palma, La Gomera y El Hierro, la conectividad está ligada a la viabilidad del turismo de naturaleza, senderismo y rural.
Los puertos también importan. Los ferris interinsulares son esenciales para los residentes, la carga y los visitantes. La Graciosa depende del acceso marítimo desde Lanzarote. Los puertos de cruceros traen visitantes de corta estancia a lugares como Las Palmas de Gran Canaria, Santa Cruz de Tenerife, Arrecife y Puerto del Rosario. Por lo tanto, una estrategia de movilidad que piense de forma transversal en tierra, mar y aire es especialmente relevante en Canarias. Los materiales oficiales de la ley de movilidad se refieren explícitamente a la integración del transporte terrestre, marítimo y aéreo para que se pueda mantener la continuidad en todo el territorio insular.
Para las empresas turísticas, esa integración podría convertirse en una cuestión de competitividad. Los hoteles pueden beneficiarse cuando el personal y los huéspedes tienen mejores opciones de ruta. Las empresas de excursiones pueden beneficiarse de una coordinación más clara en torno a los puertos, los autobuses y los flujos de visitantes. Los restaurantes y tiendas fuera de los centros turísticos pueden beneficiarse cuando los turistas pueden llegar a ellos sin una planificación complicada. Al mismo tiempo, las áreas protegidas pueden beneficiarse cuando el acceso se gestiona en lugar de dejarse a la presión no gestionada de los coches privados.
La accesibilidad es central, no opcional
Una de las partes más importantes del debate sobre la movilidad es la accesibilidad. El gobierno ha vinculado la futura política de movilidad con la necesidad de facilitar el desplazamiento de las personas en situaciones de diversidad funcional. Para un destino turístico, esto tiene una importancia obvia. Las Islas Canarias atraen a familias, viajeros mayores, visitantes de invierno de larga estancia y personas que eligen las islas porque el clima facilita los viajes fuera del calor o frío pico de otros destinos. Si los autobuses, las paradas, las aceras, los intercambiadores, los puertos, los sistemas de información y los procesos de venta de billetes no son accesibles, el destino pierde parte de su público potencial.
La movilidad accesible también mejora los viajes para todos. Una información más clara ayuda a quienes no hablan español. Mejores intercambiadores ayudan a las familias con equipaje. Rutas peatonales más seguras ayudan a los visitantes de los centros turísticos después de cenar. Autobuses más fiables ayudan tanto a trabajadores como a turistas. El diseño sin barreras ayuda a los viajeros con ayudas a la movilidad, cochecitos o equipo deportivo. Cuando las islas hablan de movilidad inclusiva, el sector turístico debe prestar atención porque el diseño inclusivo a menudo se convierte en un mejor diseño del destino.
Qué deben extraer los visitantes del anuncio
Por ahora, la conclusión es sencilla: las Islas Canarias se preparan para un debate más organizado sobre cómo se desplaza la gente por las islas, y el turismo será inevitablemente parte de esa conversación. Los visitantes no deben esperar cambios inmediatos derivados del pacto, pero pueden esperar que la movilidad, la sostenibilidad y la accesibilidad aparezcan con más frecuencia en las futuras decisiones turísticas.
Los viajeros que planeen vacaciones este año deben seguir comprobando los detalles prácticos del transporte isla por isla. Los traslados desde el aeropuerto siguen siendo la opción más sencilla para muchos paquetes vacacionales. El alquiler de coches sigue siendo útil para rutas rurales y atracciones dispersas, especialmente donde los horarios son limitados. Los autobuses públicos pueden ser una opción sólida en muchos corredores turísticos, pero requieren comprobar las rutas y horarios actuales. Los ferris son esenciales para algunas combinaciones de islas y deben planificarse en función de las horas de salida, especialmente para las excursiones de un día. Los taxis pueden llenar los huecos, pero los costes aumentan rápidamente en trayectos más largos.
Lo que puede cambiar con el tiempo es el equilibrio entre esas opciones. Si el proceso de la ley de movilidad y el pacto conducen a una coordinación más fuerte, los visitantes podrían ver eventualmente una información de rutas más clara, mejores enlaces intermodales, servicios más accesibles, pilotos de movilidad rural más inteligentes, flotas más limpias, entornos peatonales mejorados y conexiones más fuertes entre el transporte público y la planificación turística. Esos resultados no están garantizados por un solo anuncio, pero el pacto crea otra plataforma para que se discutan con actores públicos y privados.
Un problema de calidad del destino, no solo un problema climático
La movilidad sostenible se enmarca a menudo en torno a las emisiones, y eso es importante. La información oficial sobre movilidad señala que el transporte es una parte importante de las emisiones de gases de efecto invernadero en las Islas Canarias, lo que hace que el desplazamiento más limpio sea central en la política climática. Pero para el turismo, el problema es más amplio que el carbono. Se trata de la calidad de las vacaciones, la aceptación de los residentes, la fiabilidad de la fuerza laboral, la comodidad del espacio público, el acceso rural, la accesibilidad, la seguridad y la protección de los paisajes que los visitantes vienen a ver.
Un centro turístico con rutas peatonales deficientes se siente menos agradable. Una atracción natural abrumada por los coches se siente menos protegida. Una red de autobuses que no conecta con los horarios de los ferris limita los viajes multi-isla. Una zona turística a la que los trabajadores no pueden llegar fácilmente se vuelve más difícil de dotar de personal. Un destino que obliga a cada visitante a alquilar un coche añade presión a las carreteras y al aparcamiento. Ninguno de estos problemas se resuelve de la noche a la mañana, pero todos pertenecen a una estrategia de movilidad seria.
El nuevo pacto se entiende, por tanto, mejor como una señal. Muestra que el Gobierno de las Islas Canarias quiere que la movilidad sea tratada como un compromiso compartido entre instituciones públicas, empresas y la sociedad civil. También confirma que la futura Ley de Movilidad Sostenible sigue siendo un proceso político activo. Para los visitantes, la experiencia vacacional inmediata no cambia. Para el sector turístico, el mensaje es más significativo: la próxima fase de la competitividad de las Islas Canarias no se basará solo en vuelos, camas y playas, sino también en la fluidez, equidad y sostenibilidad con la que la gente pueda desplazarse entre ellos.
La conclusión para el turismo de las Islas Canarias
El Pacto de Movilidad Sostenible no es una medida turística llamativa, pero toca uno de los cimientos de los viajes insulares. Las Islas Canarias venden clima, costa, paisajes, cultura y acceso durante todo el año. Para mantener fuerte esa oferta, el archipiélago también necesita sistemas de transporte que funcionen para residentes, trabajadores y visitantes al mismo tiempo.
Eso hace que el anuncio del 23 de junio sea más importante de lo que podría parecer a primera vista. Los nueve respaldos iniciales dan al pacto una base de partida fuera del gobierno. El modelo de adhesión abierta ofrece a otras organizaciones una vía de entrada al proceso. El vínculo con la futura Ley de Movilidad Sostenible otorga a la iniciativa un contexto político. Y el enfoque en la accesibilidad, la cohesión territorial, la innovación y las soluciones sostenibles pone varios de los puntos críticos prácticos del turismo sobre la misma mesa.
Para los vacacionistas, nada cambia esta semana. Para la forma futura de viajar por las Islas Canarias, el pacto es otra señal de que la movilidad está pasando del fondo de la conversación turística al centro de la misma.