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El Sello de Sostenibilidad de las Islas Canarias otorga a las empresas turísticas una nueva señal de viaje responsable

Las Islas Canarias han aprobado una nueva distinción pública de responsabilidad social corporativa y sostenibilidad, creando una potencial señal de confianza para hoteles, restaurantes, excursiones y otras empresas turísticas responsables.
2026-08-06

El Gobierno de las Islas Canarias ha aprobado una nueva distinción pública de responsabilidad social corporativa y sostenibilidad, creando una nueva vía de reconocimiento para empresas, entidades y profesionales que puedan demostrar compromisos creíbles con las personas, el medio ambiente, la transparencia y el buen gobierno.

Para los visitantes, la medida no introduce una nueva norma de viaje, requisito hotelero o restricción vacacional. Los vuelos, el alojamiento, las excursiones, las playas y los centros turísticos continúan funcionando con normalidad. Su importancia es más estratégica: el archipiélago está construyendo otra herramienta que podría ayudar a que las empresas de turismo responsable destaquen en un mercado donde los viajeros preguntan cada vez más si las afirmaciones de sostenibilidad son reales, medibles y arraigadas en el beneficio local.

El decreto aprobado por el gobierno regional crea el Distintivo Canario para la Responsabilidad Social Empresarial y la Sostenibilidad, una distinción canaria para la responsabilidad empresarial y la sostenibilidad. Está diseñado para reconocer compromisos voluntarios en áreas sociales, económicas y ambientales, así como la transparencia y el buen gobierno. El gobierno afirma que la medida da efecto a la Ley de Economía Social de las Islas Canarias, que prevé un sistema de reconocimiento específico para promover la empresa responsable y la sostenibilidad, con especial atención a las entidades de economía social.

Aunque el decreto no se limita al turismo, las implicaciones turísticas son claras. Hoteles, operadores de apartamentos, restaurantes, empresas de actividades, proveedores de transporte, atracciones para visitantes, proveedores locales y organizadores de eventos conforman la manera en que se experimentan las Islas Canarias. Si esas empresas pueden demostrar una práctica más sólida en inclusión, igualdad, trabajo decente, responsabilidad ambiental y gestión transparente, el destino gana más que un sello. Gana una forma más clara de conectar la demanda vacacional con el tipo de economía con la que se pide a los residentes que convivan.

Qué ha aprobado el Gobierno

La nueva distinción será otorgada anualmente por el departamento responsable de empleo, siguiendo una propuesta de un jurado compuesto por representantes de la administración y expertos en responsabilidad social corporativa y economía social. El decreto establece seis categorías de reconocimiento, que abarcan la diversidad e inclusión laboral, la igualdad de género y la conciliación de la vida laboral y familiar, la transparencia y el buen gobierno, la sostenibilidad ambiental, la promoción y concienciación de la responsabilidad social corporativa y la economía social, y la promoción del trabajo decente.

Los candidatos pueden ser propuestos por administraciones públicas, corporaciones, asociaciones y entidades vinculadas a la responsabilidad social corporativa, la sostenibilidad y la economía social. La evaluación se basará en criterios objetivos basados en modelos de excelencia y calidad reconocidos internacionalmente. Las organizaciones que reciban la distinción podrán utilizarla como una señal pública de su compromiso con una gestión responsable y sostenible.

La consejera regional de turismo y empleo, Jessica de León, enmarcó la iniciativa como una forma de reconocer y dar visibilidad a las empresas, entidades y profesionales que ya trabajan con compromisos más fuertes hacia las personas, el territorio, el medio ambiente y el desarrollo sostenible. El gobierno también vinculó la distinción con la competitividad, la innovación y la preparación para los desafíos futuros, argumentando que la práctica empresarial responsable puede crear valor tanto para las organizaciones como para la sociedad canaria en general.

MedidaNueva distinción canaria para la responsabilidad social corporativa y la sostenibilidad
Aprobado15 de junio de 2026 por el Gobierno de las Islas Canarias
AlcanceEmpresas, entidades y personas con compromisos voluntarios de empresa responsable
Áreas principalesResponsabilidad social, económica y ambiental, transparencia y buen gobierno
Categorías de reconocimientoInclusión, igualdad, transparencia, sostenibilidad ambiental, concienciación de los valores de responsabilidad y trabajo decente
Relevancia turísticaPotencial señal pública para hoteles, restaurantes, operadores de excursiones, atracciones y otras empresas orientadas al visitante

Por qué esto es importante para el turismo de las Islas Canarias

Las Islas Canarias son una de las regiones vacacionales más importantes de Europa, pero la conversación en torno al sector ha cambiado. El número de visitantes, la capacidad de los vuelos y la ocupación hotelera siguen siendo importantes, pero ya no cuentan la historia completa. Los residentes, las autoridades locales, las empresas turísticas y los viajeros también se hacen preguntas más difíciles sobre la presión sobre la vivienda, las condiciones de empleo, los límites ambientales, el uso de los recursos, los servicios públicos y la distribución de los beneficios del turismo.

Una distinción pública de sostenibilidad y responsabilidad no puede resolver esos problemas por sí sola. No es un límite a las llegadas, ni un sistema de inspección de calidad hotelera, ni un sustituto de la planificación, la aplicación de las leyes laborales, la regulación ambiental o la gestión del destino. Pero puede crear una capa visible de reconocimiento para las organizaciones que están adoptando un enfoque más serio sobre cómo operan.

Eso es importante porque el turismo responsable es a menudo difícil de evaluar para los visitantes comunes. Muchos hoteles y operadores utilizan un lenguaje de sostenibilidad. Algunos tienen sistemas robustos detrás. Otros confían en afirmaciones vagas, mensajes decorativos o medidas puntuales que hacen poco por cambiar el negocio. Una distinción pública creíble, si se aplica cuidadosamente, puede ayudar a separar los compromisos profundos del lenguaje de marketing.

Para un visitante que elige entre hoteles en Tenerife, Gran Canaria, Lanzarote, Fuerteventura, La Palma, La Gomera o El Hierro, el sello podría convertirse eventualmente en una señal de confianza adicional. No sustituiría a las reseñas, la ubicación, el precio, la calidad del servicio o la certificación independiente, pero podría ayudar a los viajeros a identificar empresas que han realizado esfuerzos reconocidos en empleo, inclusión, gestión ambiental y gobernanza.

Una señal para hoteles y proveedores de alojamiento

Es probable que los hoteles estén entre las empresas turísticas más interesadas en la nueva vía de reconocimiento. El alojamiento es donde se concentran muchos de los impactos de los visitantes: uso de energía y agua, compra de alimentos, gestión de residuos, horarios del personal, elección de proveedores, accesibilidad, comunicación con los huéspedes y relaciones con las comunidades circundantes.

Un hotel que busque el reconocimiento bajo el nuevo marco tendría que pensar más allá de un simple mensaje ecológico. Las categorías son lo suficientemente amplias como para cubrir cómo una empresa trata a sus trabajadores, si apoya la inclusión, cómo aborda la igualdad y la conciliación de la vida laboral y familiar, si su gestión es transparente y si sus compromisos ambientales pueden explicarse con pruebas.

Esa amplitud es útil para las Islas Canarias porque la sostenibilidad turística a veces se reduce a medidas ambientales estrechas. Los paneles solares, la reutilización de toallas y la reducción de plásticos son visibles, pero son solo una parte de la imagen. Un destino que depende tanto de la hostelería también necesita buenos empleos, formación, condiciones justas, lugares de trabajo accesibles, una gobernanza fiable y empresas que comprendan su papel en la economía insular más amplia.

Para los proveedores de alojamiento, el carácter anual de la distinción también podría fomentar la mejora continua. Una afirmación puntual es menos valiosa que un sistema que pida a las empresas que sigan demostrando que sus prácticas siguen vigentes. El énfasis del decreto en los criterios objetivos y los modelos reconocidos de excelencia y calidad será importante aquí. Si la evaluación es rigurosa, la distinción puede tener peso. Si se vuelve demasiado fácil de obtener, corre el riesgo de convertirse en otro logotipo en un paisaje de sostenibilidad saturado.

Restaurantes, excursiones y experiencias locales

La economía turística no está compuesta solo por hoteles. Restaurantes, cafeterías, visitas guiadas, viajes en barco, experiencias rurales, enoturismo, escuelas de surf, centros de buceo, operadores de observación de estrellas, museos, taxis, empresas de autobuses y negocios de artesanía local influyen en cómo los visitantes entienden las islas.

Muchas de esas empresas son más pequeñas que los grandes grupos hoteleros, lo que puede hacer que el reconocimiento formal sea tanto más difícil como más valioso. Un restaurante familiar que utilice productos locales, invierta en un empleo decente y gestione los residuos de forma responsable puede tener una historia sólida pero un alcance de marketing limitado. Un operador de actividades que priorice la seguridad, la formación del personal, el respeto al medio ambiente y la información honesta al cliente también puede beneficiarse de un marco público que reconozca la práctica responsable.

La categoría que cubre la promoción y concienciación de la responsabilidad social corporativa y la economía social podría ser especialmente relevante para las empresas que educan a los visitantes como parte de la experiencia. Una caminata guiada por un paisaje protegido, una visita a una granja, una experiencia gastronómica local o un tour cultural vinculado a la comunidad pueden hacer más que entretener. Pueden explicar por qué el abastecimiento local, la protección de la naturaleza, la inclusión y el comportamiento respetuoso importan en un destino insular frágil.

En ese sentido, la distinción podría apoyar el tipo de turismo que los lectores de FlyToCanarias suelen buscar: vacaciones que sean agradables, prácticas y bien organizadas, pero también más conectadas con el lugar visitado. El mejor viaje responsable no da lecciones a los huéspedes. Les ayuda a gastar mejor, elegir mejor y comprender más.

Qué deben y no deben esperar los visitantes

Los vacacionistas no deben esperar un cambio inmediato al hacer el check-in o durante las excursiones. El decreto crea un marco de reconocimiento; no clasifica automáticamente cada hotel, restaurante o empresa turística. Las empresas deberán participar en el proceso, cumplir los criterios y ser evaluadas antes de que cualquier reconocimiento público sea significativo para los viajeros.

Los visitantes también deben evitar asumir que una empresa sin el sello es automáticamente irresponsable. Los nuevos sistemas de reconocimiento tardan tiempo en hacerse conocidos, y algunas empresas sólidas pueden no solicitarlo inmediatamente. Los operadores más pequeños pueden necesitar apoyo para comprender el proceso o reunir las pruebas requeridas. La distinción debe leerse como una señal positiva cuando esté presente, no como la única prueba posible de un comportamiento responsable.

Con el tiempo, sin embargo, los viajeros pueden empezar a ver la distinción utilizada en materiales hoteleros, perfiles de empresas, campañas de destino, presentaciones comerciales o comunicaciones turísticas locales. Si eso sucede, la pregunta clave será qué hay detrás. Un sello útil debe remitir a una práctica real: mejores compromisos de empleo, una gobernanza más clara, una inclusión más fuerte, una gestión ambiental creíble y contribuciones medibles al desarrollo sostenible en las islas.

Para los visitantes que planean unas vacaciones en las Islas Canarias, el consejo práctico es sencillo. Sigan eligiendo alojamiento y experiencias basándose en lo esencial: ubicación, transporte, accesibilidad, reseñas, servicios, condiciones de cancelación, presupuesto e idoneidad para el viaje. Pero al comparar opciones similares, las señales de empresa responsable pueden ayudar. Un compromiso reconocido con la sostenibilidad o la responsabilidad social puede ser especialmente relevante para los viajeros que reserven estancias más largas, vacaciones familiares, alojamiento rural, actividades basadas en la naturaleza o experiencias locales donde la relación con el lugar es parte del atractivo.

Las seis categorías importan

La parte más interesante del decreto es la gama de categorías. La sostenibilidad ambiental está incluida, pero no está sola. La diversidad e inclusión laboral, la igualdad de género y la conciliación de la vida laboral y familiar, la transparencia y el buen gobierno, la concienciación de los valores de la empresa responsable y la promoción del trabajo decente se sitúan a su lado.

Ese enfoque es importante para el turismo porque los visitantes suelen ver la parte visible de la hostelería: la playa, la habitación, la piscina, la excursión, la terraza del restaurante, el traslado, el mostrador de bienvenida. La calidad del destino también depende de la parte invisible: los equipos de limpieza, el personal de cocina, los trabajadores de mantenimiento, los guías, los conductores, los equipos de reservas, los proveedores, los gerentes y el personal de servicios públicos que mantienen el funcionamiento de la economía del visitante.

Un modelo turístico no puede llamarse responsable si ignora a las personas que lo hacen funcionar. El empleo decente, la inclusión y la igualdad no están separados de la calidad del destino. Afectan a la consistencia del servicio, la retención del personal, el orgullo profesional, el apoyo local al turismo y la capacidad de las empresas para gestionar los periodos de alta demanda sin erosionar el bienestar del trabajador.

La transparencia y el buen gobierno también importan. En un destino donde el desarrollo turístico es a menudo debatido, las empresas que pueden mostrar una gobernanza más clara y una toma de decisiones responsable pueden encontrar más fácil generar confianza con los residentes, las administraciones y los huéspedes. Esto es particularmente relevante en las zonas turísticas donde la actividad turística se sitúa cerca de las viviendas, las playas públicas, los espacios protegidos, los pueblos pequeños y los servicios locales.

Una herramienta contra las afirmaciones vagas de sostenibilidad

El mercado de los viajes tiene un problema de lenguaje ecológico. En toda Europa, los viajeros están rodeados de afirmaciones sobre alojamientos ecológicos, vacaciones sostenibles y experiencias responsables, pero la evidencia detrás de esas afirmaciones es desigual. Algunas empresas tienen sistemas serios. Otras utilizan un lenguaje suave porque queda bien en un sitio web.

La nueva distinción de las Islas Canarias podría ayudar si se aplica con disciplina. El reconocimiento público basado en criterios objetivos es más útil que la virtud autodeclarada. Proporciona a las administraciones, las empresas y los viajeros un punto de referencia común, especialmente si los criterios son comprensibles y la lista de organizaciones reconocidas es fácil de encontrar.

También hay un efecto competitivo. Si un hotel, operador turístico o restaurante ve que empresas similares reciben el reconocimiento por una práctica más sólida, esto puede fomentar la inversión en mejores sistemas. Así es como las distinciones públicas pueden funcionar en su máxima expresión: no sustituyendo la regulación, sino haciendo que el comportamiento responsable sea más visible y comercialmente rentable.

El riesgo es que el sello se vuelva demasiado amplio o demasiado promocional. Para mantener la credibilidad, la distinción necesitará una evaluación clara, una comunicación cuidadosa y una revisión periódica. Los viajeros se han vuelto más escépticos ante los mensajes de sostenibilidad, y con razón. Una etiqueta pública debe ganarse la confianza siendo específica sobre lo que reconoce y evitando afirmaciones exageradas.

Cómo encaja en el debate turístico de las islas

El momento es notable. Las Islas Canarias siguen gestionando una fuerte demanda turística mientras enfrentan presiones sobre la infraestructura, la vivienda, la capacidad ambiental, la movilidad y la relación entre visitantes y residentes. En ese contexto, la política turística se desplaza cada vez más de los simples mensajes de crecimiento hacia la calidad, el valor, la responsabilidad y el beneficio local.

La nueva distinción encaja en esa dirección más amplia. No pregunta si el turismo debe existir; el turismo es una parte fundamental de la economía de las islas. En cambio, pregunta qué tipo de comportamiento empresarial debe ser reconocido y hecho más visible. Esa es una pregunta más práctica, y una que puede involucrar a grandes empresas, pequeños operadores, organismos públicos, asociaciones y entidades de economía social.

Para la marca de las Islas Canarias, el beneficio es potencialmente significativo. El archipiélago ya posee poderosas ventajas naturales: clima suave, playas, paisajes volcánicos, vida marina, rutas de senderismo, pueblos rurales, gastronomía, observación de estrellas, surf, cultura y acceso durante todo el año desde los mercados europeos. La siguiente capa de competitividad no es solo lo que los visitantes pueden ver, sino cuán responsablemente se gestiona el destino entre bastidores.

Un viajero puede venir por el sol de invierno, una semana de playa en Maspalomas, unas vacaciones de senderismo en La Palma, una estancia familiar en Costa Teguise, un viaje de surf a Fuerteventura, una escapada rural en La Gomera o una estancia de ciudad y playa en Santa Cruz de Tenerife o Las Palmas de Gran Canaria. Los sistemas públicos y las prácticas empresariales detrás de esos viajes ayudan a determinar si el turismo sigue siendo bienvenido, resiliente y creíble.

Qué deben vigilar a continuación las empresas turísticas

El siguiente paso importante será la implementación. Las empresas necesitarán saber cómo se presentan los candidatos, qué documentación se requiere, cómo se ponderarán los criterios, quién forma parte del jurado, cómo se anuncian los ganadores y cómo las entidades reconocidas pueden utilizar la distinción en sus comunicaciones públicas.

Las empresas turísticas también deberían considerar dónde tienen ya pruebas. Muchas empresas hacen más de lo que comunican: planes de formación del personal, medidas de accesibilidad, políticas de igualdad, acuerdos con proveedores locales, sistemas de reducción de residuos, inversiones en energía renovable, procedimientos de gobernanza transparentes o asociaciones comunitarias. Un marco de reconocimiento puede empujar a las empresas a organizar esas pruebas e identificar lagunas.

Para las empresas más pequeñas, el apoyo será esencial. Un gran grupo hotelero puede tener equipos de cumplimiento y personal de sostenibilidad. Un proveedor de excursiones local o un restaurante puede no tenerlo. Si la distinción ha de reflejar la diversidad de la economía de las Islas Canarias, el proceso debe ser lo suficientemente accesible para que las pequeñas empresas responsables participen sin bajar los estándares.

Las asociaciones, los municipios y los organismos turísticos podrían desempeñar un papel útil ayudando a sus miembros a comprender las categorías y preparar las solicitudes. Eso haría que el sello fuera más que un premio impuesto desde arriba. Podría convertirse en una herramienta de mejora práctica en toda la economía del visitante.

Un nuevo marcador de confianza, no una solución mágica

La aprobación del Distintivo Canario para la Responsabilidad Social Empresarial y la Sostenibilidad es un avance positivo, pero debe entenderse en proporción. Es un sistema de reconocimiento, no una reforma turística completa. No reducirá por sí solo la congestión, ni creará viviendas, ni mejorará el transporte público, ni protegerá cada área natural ni garantizará mejores empleos en todo el sector.

Su valor reside en la visibilidad y la dirección. El gobierno está definiendo los tipos de práctica responsable que quiere reconocer: inclusión, igualdad, transparencia, sostenibilidad ambiental, concienciación y trabajo decente. Estos no son temas periféricos para el turismo. Son parte de la base sobre la cual se debe construir una economía del visitante más duradera.

Para los viajeros, la historia es alentadora porque apunta hacia un modelo turístico de las Islas Canarias más maduro. Las islas no solo se promocionan a través del clima, las playas y el acceso a los vuelos. También intentan crear señales públicas sobre cómo se comportan las empresas y cómo contribuyen al desarrollo sostenible.

Para las empresas turísticas, el mensaje es igualmente claro. La práctica responsable se está convirtiendo en parte de la competitividad. En los próximos años, las empresas que puedan demostrar compromisos creíbles con los trabajadores, las comunidades, el medio ambiente y una gestión transparente estarán mejor posicionadas para ganarse la confianza de los visitantes, los residentes y las instituciones públicas.

La nueva distinción da a ese cambio una forma pública. Si se implementa cuidadosamente, puede ayudar a los visitantes a identificar mejores opciones, dar a las empresas responsables una plataforma útil y apoyar el esfuerzo de las Islas Canarias por pasar de un lenguaje de sostenibilidad general a un reconocimiento más claro y basado en pruebas.

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