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Canarias lanza proyecto costero en 77 municipios para fortalecer la gestión de playas y el medio marino

El Gobierno de las Islas Canarias y la FECAM han presentado un nuevo proyecto de gestión costera diseñado para mejorar la coordinación entre municipios en playas, paseos marítimos, espacio marino y planificación costera orientada al visitante.
2026-08-06

Las Islas Canarias han puesto en marcha una nueva iniciativa de gestión costera que podría convertirse en un punto de referencia importante sobre cómo se planifican las playas, paseos marítimos, piscinas naturales, zonas portuarias y otros espacios costeros orientados al visitante en los próximos años.

El proyecto, denominado 77 municipios, un territorio, fue presentado el 25 de junio por Antonio Acosta, director general de Costas y Gestión del Espacio Marítimo Canario, y Mari Brito, presidenta de la Federación Canaria de Municipios. Está siendo promovido por la autoridad costera regional junto con la FECAM, con el objetivo declarado de reforzar la coordinación entre los ayuntamientos y mejorar el entendimiento político y técnico compartido de la línea de costa de las Islas Canarias.

Para los viajeros, esto no supone el cierre de playas, una nueva norma para los visitantes ni un cambio inmediato en las vacaciones de verano. No hay anuncios de restricciones en el baño, ferrys, excursiones, hoteles o acceso a la costa. La importancia de la noticia es más estructural: las Islas Canarias intentan construir un modelo más coordinado para gestionar uno de los activos turísticos más valiosos del archipiélago, su costa.

Por qué la costa es el centro del turismo en las Islas Canarias

Las Islas Canarias venden muchos tipos diferentes de vacaciones: sol de invierno, rutas de senderismo, paisajes volcánicos, gastronomía, eventos, cultura, observación de estrellas, golf, ciclismo y escapadas rurales. Aun así, la línea de costa sigue siendo el escenario cotidiano de una gran parte de la economía del visitante. Los días de playa, los restaurantes frente al mar, los paseos marítimos de los complejos turísticos, los paseos en barco, las escuelas de surf, los centros de buceo, las piscinas naturales, los puertos deportivos, las escalas de cruceros y los miradores costeros dependen de espacios públicos que deben estar limpios, seguros, accesibles y resilientes.

Eso convierte la gestión costera en un asunto turístico, no solo medioambiental o administrativo. Una playa bien gestionada puede sostener hoteles, apartamentos, restaurantes, taxis, tiendas, servicios de socorrismo y empresas de excursiones. Un espacio costero mal coordinado puede generar confusión sobre los permisos, el mantenimiento, la señalización, la seguridad, el acceso público, las zonas protegidas y el equilibrio entre el uso recreativo y la conservación.

El nuevo proyecto está diseñado para acercar a los municipios al centro de esa conversación. Según el anuncio del Gobierno, la iniciativa reconoce a los ayuntamientos como actores fundamentales en la planificación y conservación, ya que cada tramo de costa tiene sus propias características, aunque forme parte de una realidad compartida a nivel insular y de archipiélago.

La primera sesión de trabajo tendrá lugar en Tenerife

El primer paso práctico será una sesión de trabajo el 30 de junio en el Centro Oceanográfico de Canarias en Tenerife. Se espera que representantes municipales y personal técnico de todas las islas debatan sobre la gestión costera y del espacio marítimo desde una perspectiva insular y local. La reunión también servirá para recoger propuestas y contribuciones de los municipios, que pretenden ayudar a definir las futuras líneas de acción.

Este detalle es importante porque el proyecto no se presenta como un plan único impuesto desde arriba con una lista cerrada de medidas. Se plantea como un espacio de cooperación, diagnóstico y resolución compartida de problemas. Para las empresas turísticas y los visitantes, el valor final dependerá de si esa colaboración se traduce en decisiones más claras sobre el terreno: puntos de acceso mejor mantenidos, señalización más coherente, planificación práctica del espacio público, mejor coordinación en las costas protegidas y una mayor capacidad municipal para hacer frente a las presiones de las zonas costeras populares.

Qué ha cambiado en el trasfondo

El momento también es significativo. El proyecto llega más de tres años después de que las Islas Canarias asumieran las competencias en materia de costas. El Gobierno afirma que la iniciativa responde a la necesidad de desarrollar un modelo de gestión costera adaptado a un territorio insular y fragmentado. Esa frase puede sonar administrativa, pero apunta a un problema real de viaje: las Islas Canarias no son una línea de costa continua. Son un archipiélago con diferentes islas, diferentes ayuntamientos, diferentes presiones de visitantes y paisajes costeros muy diversos.

Una playa urbana concurrida en Las Palmas de Gran Canaria no se enfrenta a las mismas presiones que una cala remota en La Gomera, una piscina natural en El Hierro, una playa de surf en Fuerteventura, un paseo marítimo turístico en el sur de Tenerife o una orilla volcánica en Lanzarote. Algunas zonas necesitan gestión de multitudes y mantenimiento. Otras necesitan protección ambiental. Otras necesitan mejor información para el visitante, accesos más seguros o un equilibrio más cuidadoso entre los residentes locales y las empresas turísticas.

Por eso es importante el enfoque municipal. Los ayuntamientos suelen ser las administraciones más cercanas a la realidad diaria de las playas y los pueblos costeros. Saben dónde se desbordan las papeleras, dónde se dificulta el aparcamiento, dónde confunden las señales a los visitantes, dónde los daños de las tormentas afectan al acceso, dónde las zonas de baño coinciden con el tráfico de embarcaciones y dónde los residentes locales sienten que la presión turística está cambiando el carácter de la costa. Una estrategia costera regional que no incluya el conocimiento municipal pasaría por alto gran parte de esos detalles prácticos.

Datos clave para visitantes y empresas turísticas

Qué se ha anunciadoUn nuevo proyecto llamado 77 municipios, un territorio, promovido por la autoridad costera de las Islas Canarias y la FECAM.
Fecha del anuncio25 de junio de 2026.
Primera acciónUna sesión de trabajo municipal y técnica el 30 de junio en el Centro Oceanográfico de Canarias en Tenerife.
Objetivo principalMejorar la coordinación entre los ayuntamientos en la gestión de la línea de costa y el espacio marítimo.
Impacto actual para el visitanteNo se ha anunciado ninguna restricción de viaje inmediata, cierre de playas, cambio en los ferrys o interrupción hotelera.
Por qué es importanteUna mejor planificación costera puede afectar a la calidad de las playas, la seguridad, la señalización, el acceso, el mantenimiento del espacio público y la competitividad de los centros turísticos a largo plazo.

Qué podría significar esto para las playas y las zonas turísticas

El efecto más obvio para el visitante de una mejor coordinación costera se daría en las playas y los frentes marítimos de los centros turísticos. Los turistas suelen juzgar un destino por pequeños detalles prácticos: si el acceso es claro, si la playa está bien mantenida, si los consejos de seguridad son fáciles de entender, si los paseos marítimos parecen cuidados, si los espacios naturales están protegidos sin resultar confusos y si los servicios se ajustan al nivel de demanda en temporada alta.

En las Islas Canarias, esos detalles son especialmente importantes porque muchos visitantes regresan año tras año. Los viajeros recurrentes notan cuando un paseo mejora, cuando las señales son más claras, cuando el acceso a una playa es más fácil para las familias o personas con movilidad reducida, y cuando un área natural se trata con más respeto. También notan cuando los espacios costeros parecen descuidados o saturados.

El proyecto aún no establece obras específicas, presupuestos o normas para playas individuales. Por lo tanto, no debe leerse como una promesa de que un centro turístico concreto recibirá nuevas instalaciones o que una playa específica cambiará. Su valor, en esta etapa, es que crea un foro formal para que los ayuntamientos y la autoridad costera regional identifiquen problemas comunes y posibles soluciones.

Por qué esto importa más allá de las vacaciones de playa

La gestión costera se asocia a menudo con el turismo de sol y playa, pero su alcance es más amplio. Las escuelas de buceo necesitan puntos de acceso bien gestionados y entornos marinos saludables. Las excursiones en barco dependen de un uso claro del espacio marítimo. Los surfistas y windsurfistas confían en zonas costeras seguras y reconocidas. Los pasajeros de cruceros suelen experimentar un destino a través de los frentes marítimos de las ciudades portuarias. Los senderistas utilizan caminos costeros. Los viajeros gastronómicos se sienten atraídos por los pueblos pesqueros, los restaurantes frente al mar y los puertos. Las familias utilizan los paseos marítimos y las playas como espacios de ocio público de bajo coste.

Esto significa que un proyecto de gestión costera puede influir en la calidad general de unas vacaciones en las Islas Canarias, incluso cuando los visitantes no pasan cada día en la arena. También puede afectar a cómo se distribuye el turismo. Si los pueblos costeros más pequeños mejoran la señalización, la calidad del espacio público y la coordinación local, pueden volverse más atractivos para las excursiones de un día y la exploración independiente, reduciendo la presión sobre las zonas turísticas más conocidas y repartiendo el gasto de los visitantes de forma más equitativa.

Esto es particularmente relevante en un momento en que el debate turístico en las Islas Canarias se centra cada vez más en la calidad, la sostenibilidad y el bienestar de los residentes. La costa es donde muchos de esos debates se hacen visibles. Las cuestiones sobre el acceso público, la protección ambiental, los servicios de playa, los usos comerciales, las actividades deportivas, la identidad local y la presión de los visitantes suelen converger en los mismos lugares físicos.

Un proyecto de coordinación, no una solución rápida

Es importante ser realistas sobre lo que se ha anunciado. Un proyecto de trabajo y una primera sesión municipal no producen automáticamente playas más limpias, mejores aparcamientos, nuevos senderos costeros o soluciones más rápidas a disputas de planificación complejas. La gestión costera implica normas ambientales, permisos de dominio público, recursos municipales, presión turística, necesidades de infraestructura y, a veces, intereses locales contrapuestos.

Sin embargo, la coordinación puede marcar la diferencia. Cuando los ayuntamientos, el personal técnico y la administración regional trabajan con información compartida, resulta más fácil identificar problemas comunes y evitar respuestas fragmentadas. Un municipio puede estar lidiando con problemas de acceso a la playa que otro ya ha resuelto. Otro puede tener experiencia útil en señalización, comunicación de áreas protegidas o equilibrio entre el uso deportivo y la seguridad del baño. El aprendizaje compartido no es glamuroso, pero en destinos que dependen de la calidad del espacio público, puede ser valioso.

Antonio Acosta centró el proyecto en el conocimiento del territorio y la participación municipal activa. Mari Brito destacó el papel de los ayuntamientos como las administraciones más cercanas a los ciudadanos y más familiarizadas con las necesidades, problemas y oportunidades de las zonas costeras. Para un destino turístico, esa cercanía local no es un detalle administrativo menor. Es la diferencia entre una política que suena bien sobre el papel y una política que entiende lo que ocurre realmente en una playa a mediodía en agosto, en un fin de semana ventoso, durante la escala de un crucero, después de una tormenta invernal o alrededor de una piscina natural popular.

Qué deben extraer los viajeros del anuncio

Los viajeros que planeen vacaciones en Tenerife, Gran Canaria, Lanzarote, Fuerteventura, La Palma, La Gomera, El Hierro o La Graciosa no necesitan cambiar sus planes debido a este anuncio. Las playas, los centros turísticos, las rutas de ferry, las excursiones y los alojamientos siguen funcionando bajo las normas y condiciones locales habituales. La sesión de trabajo del 30 de junio es una reunión institucional, no una restricción de viaje pública.

La conclusión útil es diferente. Las Islas Canarias están señalando que la gestión costera seguirá siendo una parte central de la planificación del destino. Para los visitantes, esto significa que los futuros cambios en las instalaciones de playa, los puntos de acceso, la señalización costera, el uso del espacio público o las medidas de conservación podrían provenir cada vez más de un trabajo coordinado municipal y regional, en lugar de decisiones locales aisladas.

Los vacacionistas también deben esperar que las islas sigan haciendo más hincapié en el uso responsable de la costa. Esto no significa evitar las playas o las actividades costeras. Significa respetar las señales, las banderas, los consejos de los socorristas, las dunas protegidas, las piscinas naturales, las zonas marinas, las normas locales de aparcamiento y las instrucciones temporales de acceso cuando aparezcan. Cuanto mejor se gestione la costa, más fácil será para los visitantes y residentes compartir estos espacios sin reducir la calidad ni de la experiencia vacacional ni de la vida local diaria.

Por qué las empresas turísticas deben seguir los próximos pasos

Los hoteles, operadores de apartamentos, restaurantes, empresas de excursiones, firmas de alquiler de coches, guías y proveedores de actividades deben prestar atención a cómo se desarrolla el proyecto tras la primera reunión. Las decisiones costeras pueden influir en las expectativas de los clientes y en la planificación operativa. Un cambio en el acceso a la playa, un nuevo sistema de señalización, una mejor gestión de las piscinas naturales, información más clara sobre las zonas de baño o una mejor coordinación de los paseos marítimos pueden afectar a la forma en que las empresas asesoran a sus clientes.

Para los proveedores de alojamiento cercanos a la costa, la calidad del espacio público cercano es parte del producto, incluso cuando no está bajo el control del hotel. Un paseo marítimo bien gestionado facilita el movimiento nocturno. Una playa limpia y segura favorece las reservas familiares. Unas normas costeras claras ayudan a los equipos de recepción a responder a las preguntas de los visitantes. Una mejor comunicación municipal puede reducir las fricciones cuando obras temporales, daños meteorológicos o medidas de conservación afectan a una atracción local.

Para los turoperadores y guías, el proyecto merece seguimiento porque eventualmente podría producir una orientación local más coherente. Uno de los retos en un archipiélago es que las normas y los arreglos prácticos pueden variar de un lugar a otro. Esa flexibilidad local suele ser necesaria, pero los visitantes se benefician cuando las instrucciones son claras, visibles y fáciles de entender antes de llegar a un sitio costero.

Qué observar después del 30 de junio

El próximo hito útil será si la reunión del 30 de junio produce temas concretos, grupos de trabajo o acciones de seguimiento. Para los lectores, las señales más importantes serían cualquier cosa que apunte hacia una información más clara para el visitante, una mejor coordinación en los procedimientos de dominio público costero, una gestión mejorada de las playas o piscinas naturales, o un apoyo municipal práctico para las zonas bajo fuerte presión estacional.

También valdrá la pena observar si el trabajo futuro identifica necesidades diferentes por isla o por tipo de costa. Las Islas Canarias tienen grandes playas turísticas, pequeños asentamientos pesqueros, zonas de surf, dunas protegidas, frentes marítimos de ciudades portuarias, costas rurales y paisajes volcánicos frágiles. Una política costera sólida debe ser capaz de reconocer esas diferencias sin perder el enfoque compartido de todo el archipiélago que sugiere el título del proyecto.

Por ahora, la lectura más sensata es un optimismo cauteloso. El anuncio no crea una nueva atracción, no resuelve una disputa costera concreta ni cambia ninguna norma para los visitantes. Sin embargo, reconoce que la calidad costera depende de la cooperación entre administraciones. Para un destino donde se crea tanto valor turístico en espacios públicos compartidos, ese reconocimiento es significativo.

El panorama general de las vacaciones en las Islas Canarias

Las Islas Canarias están bajo presión para seguir mejorando la calidad de su modelo turístico mientras protegen los activos naturales y sociales que hacen atractivo el destino. La gestión costera se sitúa exactamente en esa intersección. La playa es, al mismo tiempo, un espacio de ocio, un espacio público, un espacio ambiental, un espacio empresarial y un espacio de identidad local.

El nuevo proyecto 77 municipios, un territorio no responde a todas las preguntas sobre ese equilibrio. No decide cómo debe usarse cada playa, cómo debe mantenerse cada paseo marítimo o cómo debe resolverse cada conflicto costero. Lo que hace es crear una ruta institucional más clara para que los municipios contribuyan a la gestión futura de la línea de costa.

Para los lectores de FlyToCanarias, la historia merece ser seguida porque la costa es donde comienzan y terminan muchas experiencias vacacionales. Desde un baño matutino en Tenerife hasta un paseo al atardecer en Gran Canaria, una clase de surf en Fuerteventura, una excursión por la orilla volcánica en Lanzarote, una piscina natural en El Hierro, un pequeño puerto en La Gomera o un día tranquilo de playa en La Palma, la calidad costera es parte de la promesa de las islas.

Si el nuevo proyecto tiene éxito, su impacto se sentirá menos a través de anuncios dramáticos y más a través de mejoras prácticas: mejor coordinación, mayor aportación municipal, decisiones más claras y una línea de costa gestionada con más atención tanto a los visitantes como a los residentes. No es un beneficio de titular rápido, pero para un destino construido tan estrechamente alrededor del mar, podría convertirse en una de las historias de gestión turística más importantes del verano.

Notas de viaje de Fly To Canarias

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