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El proyecto costero de Canarias inicia su primera sesión de trabajo con los 77 municipios

El proyecto de gestión costera de las Islas Canarias ha pasado de su lanzamiento a la primera sesión técnica de trabajo, reuniendo a los municipios para planificar playas, paseos marítimos y espacios marítimos.
2026-06-27

El nuevo proyecto de gestión costera de las Islas Canarias ha pasado de la fase de anuncio a su primera sesión técnica de trabajo, otorgando a los 77 municipios costeros del archipiélago un papel más formal en la planificación, protección y uso de playas, paseos marítimos y espacios litorales.

La iniciativa, denominada "77 municipios costeros, un territorio", fue inaugurada el 30 de junio de 2026 por Antonio Acosta, director general de Costas y Gestión del Espacio Marítimo Canario del Gobierno de Canarias, y María Concepción Brito, presidenta de la Federación Canaria de Municipios (FECAM). El proyecto tiene como objetivo fortalecer la cooperación entre las administraciones públicas y avanzar hacia un modelo compartido de gestión costera adaptado a las realidades específicas del archipiélago.

Para los turistas, el mensaje inmediato es claro: no se trata de cierres de playas, prohibiciones de baño, tasas turísticas, nuevos permisos de visita ni un motivo para cambiar los planes de viaje. Los vuelos, ferris, reservas de hotel, estancias en complejos turísticos, excursiones y el acceso habitual a las playas no se ven afectados por esta sesión de trabajo. Esta noticia es relevante porque trata sobre los espacios públicos que definen gran parte de las vacaciones en Canarias: playas, paseos, piscinas naturales, senderos costeros, zonas de baño, puertos, miradores, áreas de deportes acuáticos y frentes marítimos que residentes y visitantes utilizan a diario.

La novedad es que la primera sesión de trabajo ya ha tenido lugar. Representantes municipales y personal técnico de todas las islas se reunieron para analizar cuestiones prácticas relacionadas con la protección y ordenación costera, autorizaciones y concesiones, la futura Ley de Costas de Canarias y la modificación de sus reglamentos. Acosta también anunció que el primer Congreso de Costas de Canarias se celebrará en Gran Canaria en octubre, reuniendo a especialistas y funcionarios públicos para seguir desarrollando el marco legal y de gestión del litoral de las islas.

Qué ha cambiado esta semana

Cuando el proyecto se presentó a finales de junio, el objetivo principal era la creación de una plataforma de coordinación. La sesión del 30 de junio le da al proyecto un carácter más concreto. El Gobierno y la FECAM ya no solo plantean la necesidad de involucrar a los municipios; han comenzado a reunirlos en torno a las cuestiones técnicas que determinan cómo se gestiona realmente la costa.

Acosta definió las sesiones como un cambio en la relación con los municipios, subrayando que han sido los propios ayuntamientos quienes han fijado los temas a tratar. Ese detalle es importante. La gestión costera puede parecer abstracta desde fuera, pero sobre el terreno se define mediante cuestiones municipales muy específicas: cómo tramitar una pequeña mejora en el paseo marítimo, cómo proteger una zona de baño sin restringir su uso responsable, cómo gestionar la presión en una playa popular, cómo clarificar las competencias entre administraciones y cómo dar seguridad jurídica a proyectos que afectan al dominio público marítimo-terrestre.

La presidenta de la FECAM señaló que el proyecto busca avanzar hacia un modelo de gestión compartida para los 77 municipios costeros, respetando las singularidades de cada isla y garantizando la igualdad de oportunidades en el acceso y disfrute del litoral. Este es un punto central para el turismo. Los visitantes perciben Canarias como un destino único, pero la costa se gestiona a través de múltiples realidades locales: grandes municipios turísticos, pequeños pueblos pesqueros, comunidades de surfistas, zonas portuarias, piscinas naturales, paisajes protegidos y barrios residenciales-turísticos.

Punto clavePor qué importa a los visitantes y al turismo
Primera sesión de trabajo celebrada el 30 de junio de 2026El proyecto ha superado la fase de lanzamiento y ha entrado en el debate técnico y municipal.
77 municipios costeros involucradosLa gestión de playas y paseos puede ser más coherente sin perder de vista las condiciones locales.
La agenda incluye protección, autorizaciones, concesiones y ordenación costeraSon las herramientas prácticas que garantizan el acceso a playas, obras, servicios y calidad costera.
Debate sobre la futura Ley de Costas de CanariasEl proyecto se vincula a un marco legal más amplio que definirá la gestión del destino a largo plazo.
Primer Congreso de Costas de Canarias anunciado para octubre en Gran CanariaLa sesión de junio no es un encuentro aislado; se prevé continuar con el trabajo técnico y político.

Por qué la gobernanza costera es noticia turística

Las Islas Canarias suelen describirse por sus playas, clima y paisajes volcánicos, pero la experiencia diaria del visitante depende tanto de la gestión pública como de la belleza natural. Unas vacaciones de playa no dependen solo de la arena y el mar. Dependen de los puntos de acceso, la limpieza, la información de seguridad, la vigilancia de socorristas, el mantenimiento de los paseos, la recogida de residuos, la señalización, la presión del aparcamiento, los aseos públicos, las zonas de sombra, los senderos costeros, los accesos de emergencia y el equilibrio entre los diferentes usos.

Esos detalles no siempre aparecen en las campañas de promoción, pero los visitantes los notan. Una cala hermosa resulta frustrante si el acceso no está claro. Una piscina natural se vuelve peligrosa si la información sobre el estado del mar es difícil de entender. Un paseo marítimo pierde valor si su mantenimiento es deficiente. Una playa familiar funciona mejor cuando las zonas de baño, los servicios y la información local son coherentes. Una zona de surf requiere una gestión distinta a la de una playa de baño protegida. Un sistema dunar requiere otro enfoque.

Por eso, un proyecto municipal de costa merece la atención del sector turístico. La costa es el activo compartido más visible de Canarias. Es utilizada por residentes, turistas, cruceristas, pescadores, surfistas, buceadores, senderistas, empresas locales, organizadores de eventos, guías turísticos y servicios públicos. Gestionar bien ese activo no es solo un deber medioambiental, sino una cuestión de competitividad para una de las regiones turísticas líderes de Europa durante todo el año.

El proyecto llega, además, en un momento en que la planificación turística en Canarias es más local y sensible a la presión sobre los servicios públicos. El debate ya no gira solo en torno a atraer visitantes, sino en cómo los destinos absorben los flujos turísticos, protegen la calidad de vida de los residentes, mantienen los activos naturales y fortalecen el espacio público para sostener tanto la economía turística como la vida cotidiana.

Qué significa el enfoque de los 77 municipios

La cifra en el título del proyecto es relevante porque el turismo costero no se limita a las grandes zonas turísticas. Canarias cuenta con destinos de playa consolidados como el sur de Gran Canaria, Costa Adeje, Playa Blanca, Puerto del Carmen, Corralejo, Caleta de Fuste y Jandía. Pero también posee pueblos costeros más tranquilos, pequeños puertos, playas de arena negra, zonas de baño naturales, miradores en acantilados, zonas de surf y paseos locales que aparecen cada vez más en los itinerarios de viajes independientes.

Esta dispersión del interés turístico genera tanto oportunidades como presión. Los lugares más pequeños pueden beneficiarse cuando los visitantes salen de las zonas principales y consumen en restaurantes, tiendas y empresas de actividades locales. Sin embargo, también pueden enfrentar problemas si el número de coches, bañistas, senderistas o visitantes atraídos por redes sociales crece más rápido de lo que los servicios locales y las normas costeras pueden gestionar.

Un foro municipal compartido puede ayudar a evitar respuestas fragmentadas. Un ayuntamiento puede tener experiencia en la seguridad de piscinas naturales; otro puede haber trabajado en la reparación de accesos a playas; otro puede estar lidiando con la presión del aparcamiento informal cerca de una costa sensible. Si estos ayuntamientos pueden comparar soluciones prácticas, el archipiélago gana conocimiento más rápido.

El Gobierno ha señalado que las aportaciones de estas sesiones ayudarán a definir futuras líneas de acción para la Dirección General de Costas, con el objetivo de agilizar procedimientos y ofrecer mayor seguridad jurídica. Para las empresas turísticas, esto podría ser relevante a largo plazo, ya que la incertidumbre en torno a las autorizaciones y concesiones costeras puede afectar a los servicios de playa, mejoras en paseos, obras públicas, zonas de actividades y planes de mantenimiento.

La seguridad jurídica es clave para la calidad del destino

Términos como autorizaciones, concesiones y regulación pueden sonar técnicos, pero están directamente conectados con la experiencia vacacional. Muchos elementos visibles del turismo costero dependen de la claridad administrativa: instalaciones de playa, pequeñas obras públicas, accesos, reparaciones de paseos marítimos, usos del dominio público marítimo-terrestre, instalaciones temporales, medidas de seguridad, áreas de actividad y partes del espacio público cercano al mar.

Cuando los procedimientos son lentos o las responsabilidades no están claras, las mejoras se estancan. Los municipios pueden saber que un sendero necesita reparación, un paseo necesita un ajuste, un servicio costero debe actualizarse o la información al visitante debe mejorar, pero el proceso puede retrasarse por reglas superpuestas y la incertidumbre sobre quién puede autorizar qué. Para los residentes, esto puede generar frustración. Para los visitantes, se traduce en una menor calidad de los espacios públicos.

La sesión de trabajo del 30 de junio abordó específicamente las autorizaciones y concesiones, junto con la futura Ley de Costas de Canarias y los cambios regulatorios. Esto sugiere que el proyecto no trata solo de discutir valores costeros en términos generales, sino también de la maquinaria que permite a las administraciones públicas actuar.

Para un destino con demanda durante todo el año, esa maquinaria es fundamental. Canarias no tiene una temporada de verano corta tras la cual los sistemas costeros puedan descansar. Playas, paseos y pueblos costeros se utilizan en invierno, primavera, verano y otoño. Por tanto, el mantenimiento y la gestión deben funcionar de forma continua.

Qué deben esperar los visitantes ahora

Los visitantes no deben esperar cambios visibles inmediatos tras la sesión del 30 de junio. Un viajero que llegue esta semana a Tenerife, Gran Canaria, Lanzarote, Fuerteventura, La Palma, La Gomera, El Hierro o La Graciosa no encontrará una nueva norma de playa para toda la isla porque los municipios se hayan reunido en Tenerife. Esta es una noticia de gobernanza, no una alerta de viaje operativa.

Con el tiempo, sin embargo, una mejor coordinación costera puede notarse en aspectos que los visitantes sí perciben. Puede favorecer una información de seguridad más clara, mejor señalización, enfoques más coherentes en áreas protegidas, un mantenimiento más uniforme de los espacios públicos, una mejor planificación para las playas de alta demanda y un tratamiento más inteligente de los lugares donde el turismo, la conservación y la vida cotidiana local se solapan.

También puede ayudar a los ayuntamientos a comunicar con mayor claridad cuándo son necesarias medidas locales específicas. Canarias ya ha vivido debates sobre el acceso de vehículos, la protección costera, la presión en playas, el uso de espacios naturales y la necesidad de coordinar decisiones entre las autoridades estatales, regionales, insulares y municipales. Una plataforma de trabajo común no elimina esas tensiones, pero puede hacer que sean más fáciles de gestionar antes de que se conviertan en algo confuso para visitantes y empresas.

Para los viajeros, el consejo práctico sigue siendo sencillo: siga las señales locales, respete las banderas y las instrucciones de los socorristas, evite cruzar dunas protegidas o vegetación frágil, trate las piscinas naturales con precaución si el mar está agitado, utilice los senderos marcados donde existan, recoja sus residuos en lugares remotos y recuerde que muchos espacios costeros son también barrios cotidianos para los residentes.

Por qué el Congreso de Costas de octubre merece atención

El anuncio del primer Congreso de Costas de Canarias en Gran Canaria para este octubre proporciona un punto de seguimiento al proyecto. Esto es importante porque muchas iniciativas de coordinación corren el riesgo de desvanecerse tras una reunión inicial. Un congreso programado significa que se espera que el debate continúe con especialistas y funcionarios, y da a los municipios, empresas turísticas y comunidades costeras un motivo para estar atentos a los próximos detalles.

Se espera que el congreso siga avanzando en el desarrollo del marco regulatorio y la gestión sostenible del litoral del archipiélago. Para el sector turístico, las preguntas a seguir son prácticas: ¿Llevarán las discusiones a procedimientos más claros para los municipios? ¿Ayudarán a definir cómo comparten responsabilidades los ayuntamientos, las autoridades insulares y el departamento regional de costas? ¿Producirán directrices que mejoren la gestión de playas y paseos? ¿Surgirá alguna medida orientada al visitante para piscinas naturales, espacios costeros protegidos, paseos, servicios o áreas de alta demanda?

No hay necesidad de exagerar lo anunciado. El congreso de octubre no es todavía una lista de nuevas reglas, sino un evento de trabajo futuro. Pero en áreas políticas que afectan a la calidad turística, el calendario importa. Demuestra que la gestión costera se está convirtiendo en un expediente activo en lugar de un tema secundario.

Acceso a playas, conservación y vida local

Las cuestiones más difíciles de la gestión costera suelen situarse entre el acceso y la protección. El litoral de Canarias es fundamental para la vida de los residentes y para la economía del visitante. Incluye playas promocionadas internacionalmente, pequeñas zonas de baño conocidas principalmente por los locales, hábitats frágiles, espacios pesqueros, puertos, frentes turísticos, paisajes volcánicos y lugares que se han vuelto populares a través de las redes sociales sin tener necesariamente la infraestructura para grandes cantidades de personas.

Una buena gestión no significa cerrarlo todo. Tampoco significa permitir un uso ilimitado en todas partes. El objetivo es el acceso gestionado: permitir que la gente disfrute de la costa mientras se protegen las condiciones que hacen que esos lugares merezcan la pena ser visitados. Ese equilibrio es más fácil de describir que de lograr, porque cada municipio tiene presiones diferentes.

En Fuerteventura, la gestión costera puede implicar largas playas abiertas, zonas de deportes de viento, acceso de vehículos y protección de amplios paisajes naturales. En Lanzarote, puede implicar costas volcánicas, paseos turísticos, puertos, zonas de surf y entornos costeros protegidos. En Gran Canaria y Tenerife, incluye grandes frentes turísticos, playas urbanas, piscinas naturales, paseos concurridos y áreas de excursiones muy utilizadas. En La Palma, La Gomera y El Hierro, el desafío puede estar más vinculado al turismo de naturaleza a pequeña escala, accesos escarpados, lugares de baño locales y protección del paisaje.

Un manual de reglas único no serviría bien a esas diferencias. El valor del enfoque de los 77 municipios es que permite principios compartidos sin borrar la especificidad local.

Qué deben observar las empresas turísticas

Hoteles, complejos de apartamentos, restaurantes, escuelas de surf, centros de buceo, operadores de excursiones en barco, proveedores de taxis y traslados, empresas de excursiones y empresas de gestión de destinos deben seguir este proceso porque la calidad costera pública afecta a su propio rendimiento. Un complejo turístico puede tener un alojamiento privado excelente, pero la satisfacción del cliente sigue dependiendo en gran medida del estado de los espacios públicos cercanos.

Si un paseo marítimo está bien mantenido, la información de playa es clara y el acceso parece organizado, es más probable que los visitantes exploren, gasten localmente y recomienden el destino. Si las áreas costeras parecen confusas, degradadas o mal gestionadas, el efecto reputacional puede extenderse más allá de la administración específica responsable.

Los operadores de actividades también necesitan claridad. Las escuelas de surf, las empresas de buceo, los proveedores de kayak, las excursiones en barco y las caminatas costeras guiadas funcionan mejor cuando las reglas son comprensibles y se aplican de manera justa. Un marco costero más coordinado puede ayudar a los operadores responsables a planificar con confianza y distinguirse de usos informales o perjudiciales.

Para los restaurantes y tiendas de primera línea, la gestión costera es también gestión económica. Los visitantes permanecen donde el espacio público es acogedor. Convierten un viaje a la playa en una comida, un paseo por el puerto en una velada, o una parada en un mirador en un gasto en un pueblo cercano. Cuanto mejor sea la experiencia costera pública, más fácil será que el valor turístico se extienda más allá del alojamiento.

Una historia de infraestructura turística silenciosa pero importante

Este no es el tipo de noticia de viajes que anuncia una nueva ruta aérea, la apertura de un hotel o la fecha de un festival. Es más silenciosa, pero subyace a todas esas historias. El éxito turístico de Canarias depende de que los espacios costeros sigan siendo atractivos, utilizables, seguros y resilientes. Eso requiere administración, mantenimiento, leyes, presupuestos, conocimiento técnico y cooperación local.

La sesión de trabajo del 30 de junio es, por tanto, una actualización significativa. Confirma que el proyecto ha comenzado su fase práctica y que se está pidiendo a los municipios que ayuden a dar forma a la agenda. También sitúa la gestión costera dentro de un proceso más largo, con trabajo regulatorio y un congreso en octubre por delante.

Para los visitantes, la mejor lectura es tranquilizadora en lugar de alarmante. Las islas no están anunciando nuevas restricciones a las vacaciones habituales. Están intentando mejorar cómo se gestiona el litoral en un destino donde la costa tiene un peso medioambiental, social y económico enorme.

Para las empresas turísticas, el desarrollo merece ser seguido porque las futuras directrices costeras, autorizaciones, concesiones y cambios legales pueden afectar a la calidad y seguridad del entorno del visitante. Para los residentes, ofrece un canal para que las realidades locales influyan en la política costera regional. Para Canarias como destino, es una señal de que la calidad de las playas y paseos marítimos se está tratando como una infraestructura pública a largo plazo, no solo como un decorado.

La próxima prueba será si las aportaciones recogidas de los municipios conducen a un seguimiento práctico. Si lo hacen, los visitantes pueden llegar a notar los resultados no como un titular, sino como un acceso más fluido, información más clara, espacios mejor mantenidos y una protección más reflexiva de los lugares costeros que hacen de Canarias una opción vacacional tan duradera.